El gobierno de Filipinas presentó una queja formal a la Argentina, por la batalla campal que se produjo tras el combate entre Luis Lazarte y Johnriel Casimiro. La noticia fue confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático
En la medianoche del viernes, el boxeo argentino fue noticia por un lamentable episodio que todavía recorre el mundo: tras la derrota del púgil local, parte del público arrojó sillas y otros objetos e invadió el ring y agredió al boxeador visitante.
Ahora la noticia es que el gobierno de Filipinas expresó su molestia por lo sucedido. "Nuestra embajada en Buenos Aires ha presentado una queja por los incidentes que pusieron en peligro al señor Casimiro y a su equipo", dijo Raúl Hernández, portavoz del ministerio.
"El embajador de Argentina en Manila también ha sido llamado para expresarle nuestra preocupación por los incidentes y pedir explicaciones sobre la acción del gobierno argentino", añadió el vocero.
Los incidentes tuvieron lugar el viernes en el estadio Once Unidos de la ciudad de Mar del Plata, donde el argentino Lazarte, de 41 años, buscaba su última oportunidad de volver a ser campeón mundial ante el filipino Casimiro, de 21.
Tras la derrota por nocaut técnico del pugilista argentino, un grupo de violentos seguidores de Lazartesubió al cuadrilátero para agredir a Casimiro, quien junto a sus colaboradores y al árbitro tuvo que escapar por sus propios medios hasta refugiarse en el vestuario.
Más tarde Lazarte y su promotor fueron luego al hotel del boxeador filipino para pedirle disculpas personalmente por los incidentes. Sin embargo, para el gobierno asiático no fue suficiente.