En promedio, cada argentino consumió 55,5 kilos, lo que implica una pronunciada baja respecto a las cifras históricas. La menor producción de los frigoríficos y los altos precios que atentaron contra la demanda fueron las principales causas de esa baja. Hay que remontarse a la pobre economía de la primera posguerra para ver niveles de consumo menores

Asimismo, la faena de hacienda vacuna en 2011 fue la menor en 22 años en el país, según asegura la Cámara de la Industria de la Carne, ya que las 10,8 millones de cabezas que fueron al matadero el año pasado representan una caída de 9,2% respecto de 2010 y de un considerable 32,5% respecto de 2009.
Cabe recordar que en 1921, el habitante promedio argentino demandó 53,7 kilos de carne y no bajó de los 60 kilos anuales hasta la crisis de 2002, y después a pesar de los saqueos y toque de queda, en el principio de la devaluación se consumieron 3 kilos más por habitante que en 2011, según informa el diario El Cronista.
Ni la crisis del ‘30 ni la Segunda Guerra Mundial vieron los valores de consumo del año pasado. Menos vacas por habitante argentino, altos precios y opciones sustitutas cambiaron radicalmente la composición de la dieta argentina desde aquellos años a esta parte.