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24-12-11 | Sociedad

En la Capital Federal por cada comercio habilitado hay un puesto de venta ilegal

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La avenida Avellaneda se transformó en el reino de los manteros y el sector más invadido es a partir de Nazca, entre Flores y Floresta. Hay 1.435 manteros que ofrecen de todo, en especial indumentaria, algo por lo cual los comerciantes pierden ventas y denuncian que existe una zona liberada

En la Capital Federal por cada comercio habilitado hay un puesto de venta ilegal

A través de varias cuadras, las veredas están tapizadas de mantas. Sobre ellas se apilan cinturones, zapatos, carteras, juguetes y, por sobre todo, prendas de ropa como shorts, remeras o bombachas. Así se encuentra en la actualidad la Avenida Avellaneda, la más invadida de la Ciudad por la venta ilegal.

Un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) detectó 1.435 manteros entre el 2.500 y el 4.000 de la mencionada avenida. La misma cantidad que comercios legales, que son unos 1.500. Y el doble de los manteros que trabajan en Once, la segunda zona con más venta ilícita. El punto más álgido es entre Nazca y el 3.600. Además, hay 330 puestos que se distribuyen en cinco “saladitas” sobre la avenida y 609 en otras 17 “saladitas” en las calles Bacacay, Cuenca y Bogotá.

El fuerte de los comercios de la zona es la indumentaria, que se oferta al por mayor y menor. Por eso el 45,09% de los manteros también la ofrecen, con precios que según CAME promedian los 33 pesos por prenda y unas 29 ventas por día en cada puesto. Lo más vendido es la lencería, presente en el 6,41% de las mantas, con 35 transacciones diarias a un precio promedio de $14 por prenda.

Los comerciantes están tan preocupados que, por primera vez, coreanos y argentinos se unieron y ya planean acciones de protesta. “Los manteros aparecieron hace ocho años, pero desde hace tres la situación fue empeorando. Antes eran vendedores de café, salames o cosas que no había en nuestros locales. Pero hoy venden lo mismo que nosotros. Casi toda es mercadería traída de contrabando o fabricada en talleres clandestinos”, explica Carlos, quien tiene un local en la avenida y asegura que “estamos amenazados”.

Los comerciantes creen que los manteros están manejados por una mafia vinculada a la barra brava de Vélez, que los provee de mercadería y logística. Y hablan de complicidad policial: “La Brigada le cobra 250 pesos a cada mantero por semana para dejarlo trabajar”, afirman, y recuerdan lo poco que duró en la seccional 50ª el comisario que intentó ayudarlos. “Hay punguistas y mecheras, pero en toda la avenida jamás encontrás un policía. Es una zona liberada, y es injusto porque los inspectores de la Ciudad nos controlan todo. Pero pasan al lado de los manteros, que no pagan impuestos y tienen tomada la avenida, y no hacen nada”, agregan los dueños de los locales.

Por su parte, el Sindicato de Vendedores Ambulantes se diferencia de los manteros: “El vendedor ambulante histórico complementaba al comercio y no competía con. Frente a una carnicería, vendía verduras. Pero en los últimos años la actividad fue invadida por gente que no viene del oficio, y que no respeta los códigos. La situación está desmadrada y ya no le sirve a nadie. Por eso impulsamos un proyecto de ley para ordenar la actividad, exigiéndole al vendedor ambulante un permiso, las facturas de compra de sus mercaderías o de la materia prima que usó para hacerlas, y el pago de impuestos”, le indicó Eliberto Fernández Pereira, secretario del mencionado gremio, al diario Clarín.

Los comerciantes de Avenida Avellaneda dicen que sus ventas bajaron entre un 40% y un 80% . Y para corrobar este escenario brindan un dato preocupante: “Actualmente, en esta avenida los manteros hacen el 70% de las ventas, y nosotros apenas el 30% restante”.