Según datos del sector, este tipo de comercios está en peligro de extinción por la embestida de hipermercados y autoservicios. La mayoría se convirtió en polirrubro. Los cambios en la manera de consumo, una de las razones de su desaparición

Los tradicionales almacenes de barrio con un mostrador y sin góndolas, con la cortadora de fiambre, atención personalizada y un registro de cuentas en un cuaderno están en peligro de extinción en la Capital Federal por el avance de hipermercados (y sus descuentos), autoservicios y cadenas discount o de proximidad.
La Agencia Gubernamental de Control porteña registró 2.853 negocios habilitados en la categoría de "Comercio minorista de productos alimenticios, envasados y en general", que también abarca supermercados chinos y minimercados.
En contra de lo que se podría suponer el rubro crece y en la medida que los híper y supermercados suavizan las ofertas explosivas y descuentos las ventas de estos comercios aumentan. Hay estudios que estiman que, en la actualidad, el 60% de los productos alimenticios y de tocador se comercializan en locales chicos.
A pesar de que no hay cifras oficiales, fuentes del sector informaron que sólo sobreviven alrededor de 100 almacenes, que se vieron afectados por el cambio en la manera de consumo y el estilo de vida.
La gran mayoría tuvo que cerrar o aggiornarse, alrededor del 60% se transformó en autoservicio o kiosco polirrubro, aunque todavía quedan algunos que todavía dan la yapa o venden fiado anotando el importe en un libreta, aunque se trata sólo de aquellos que no tienen espacio suficiente para poder colocar góndolas.
Por esta situación, un grupo de comerciantes minoristas se unieron enla Coordinadora Nacionalde Comerciantes Alimentarios, a través de la cual lograr acuerdos que les permitan competir.
A los cambios que impuso el sistema de consumo, se suma la proliferación de marcas y variedades para cada producto y la aparición de nuevos medios de pago como las tarjetas de crédito y débito.
Nelson Figueredo, presidente dela Concal, dijo al diario Clarín que: "Hoy la mayoría de las amas de casa trabaja fuera de su hogar y les queda poco tiempo para hacer sus compras. Antes podían recorrer negocios específicos para aprovisionarse y ahora compran todo en el mismo lugar".
Otra variable es la publicidad, ya que según los especialistas en marketing las heladeras, exhibidores o góndolas funcionan como herramientas de promoción.
Uno de los afectados por esta situación es Lionel Messi, cuyos abuelos paternos, Eusebio y Rosa, todavía mantienen su panadería y despensa en el barrio Las Heras de Rosario a pesar de las dificultades del sector.