El fiscal de Instrucción Marcelo Tavolaro recibió en su despacho al acusado de entregar a la niña antes del crimen. Además, negó haber sido "novio" de la menor porque "no la conocía"
Leonardo Jara, acusado de haber"entregado" a Candela a sus secuestradores, negó cualquier vinculación con el caso, afirmó que no conocía a la nena de 11 años y sostuvo que no tuvo ninguna relación amorosa con ella.
Sin embargo, el hombre -de 34 años y que ya tenía una condena a 18 años de prisión- seguirá preso sospechado de prestar una colaboración necesaria en el secuestro, aunque también podrían imputarle el delito de "abuso sexual", un hecho que hasta ahora no fue atribuido a ninguno de los ya imputados.
En las primeras horas Jara fue asesorado por un defensor oficial, pero luego tomó su representación legal la abogada Claudia Fernández para acompañarlo en la declaración indagatoria frente al fiscal Marcelo Tavolaro, a cargo de la investigación.
Frente al fiscal Tavolaro, Jara, de 34 años, negó haber sido el novio de la nena y desmintió a los testigos que lo involucraban en un affaire amoroso con la menor, dijeron fuentes del caso.
Explicó que se había desaparecido de sus lugares frecuentes porque temía ir preso por otra causa donde lo estaban buscando, pero aclaró que no se hallaba prófugo porque su condena ya había terminado.
Es que Jara estuvo involucrado en el tiroteo de un policía y públicamente se aseguró que estaba prófugo por esa causa, pero a medida que fue avanzando la investigación por el secuestro y crimen de Candela el fiscal se convenció de su vinculación con el hecho.
Fue así que hace varias semanas la Justicia también dictó la orden de captura de Jara en esta investigación y terminó detenido en la noche del martes pasado, cuando se dirigía a la casa de un familiar a vender un auto para conseguir dinero que le permitiera escapar de la policía, según las fuentes.
Según dos de los 16 testigos de identidad reservada que figuran en la causa, Jara se acercó a Candela aprovechando su presunto parecido físico con algún integrante de la banda "Los Wachiturros", favoritos de la nena, y así logró ganarse su confianza.
De acuerdo con la hipótesis fiscal, Jara "jugó" a hacerse el "novio" de Candela para obtener datos sobre un dinero que guardaba la familia de la nena.
Candela Rodríguez, de 11 años, fue secuestrada el 22 de agosto pasado cuando esperaba a unas amigas en la esquina de su casa; los investigadores creen que se encontró con un conocido que la convenció para irse con él bajo la promesa de ver a su padre, detenido desde hace un año y medio por piratería del asfalto.
Según esa teoría, la menor estuvo bien cuidada y retenida en varias viviendas, pero el lunes por la noche fue asesinada por asfixia por razones que aún no están claras.
Una de las sospechas es que pudo haber sido sometida sexualmente y que, en ese marco, la asfixiaron, pero otras señalan que fue asesinada porque la nena conocía a sus secuestradores.
Ayer, Héctor "El Topo" Moreira, señalado como autor intelectual del secuestro que terminó en homicidio, también declaró en la causa para rechazar las acusaciones en su contra, aunque admitió ser un "buchón" de la policía.
El fiscal Tavolaro deberá resolver en las próximas horas si solicita la prisión preventiva de Moreira, tal como ya lo hizo con Hugo Bermúdez, señalado como autor material.
En la causa también tienen prisión preventiva Néstor Altamirano y Gladys Cabrera, señalados como los dueños de las casas donde estuvo retenida Candela, y Fabián Gómez, Guillermo López y Alberto Espíndola, sospechados de haber tenido participación en la logística que necesitaron el secuestro y cautiverio de la nena.
El único que no apeló esa prisión preventiva fue Altamirano, cuyos familiares y amigos se presentaron hoy ante el juez de Garantías Alfredo Meade para convencerlo de que dicte la prisión domiciliaria del carpintero.
Nelly Pistan, esposa de Altamirano, y dos de sus vecinos subrayaron que el hombre hace 25 años que vive en esa casa, que no tiene antecedentes y que no se va a evadir de la Justicia si deciden liberarlo a la espera del juicio oral.
En una entrevista con Canal 9, el carpintero insistió en su inocencia, desmintió cualquier relación con el secuestro y el crimen de la nena y repitió que había ido a la calle Kiernan 992, donde estuvo Candela, a darle de comer al perro que había en la vivienda.
Además, la defensa de Altamirano insistió en reclamar la detención del testigo de identidad reservada que aseguró que la nena había estado en la casa de Charrúas al 1000 y que la esposa del carpintero también la había estado cuidando.