Miguel Ponce Edmondson es cónsul en la Argentina y fue director general de la filial mexicana de Interpol. Conocido por su lucha contra el tráfico de drogas, alertó sobre la necesidad de combatirlo "antes de que se instale su cultura" en el país
En un foro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), el cónsul mexicano y ex director de Interpol en su país, Miguel Ponce Edmondson, expresó que el narcotráfico debe ser combatido "antes de que se instale su cultura" y que para eso el rol empresarial debería ser "conocer muy bien con quién se trata en una negociación". Y añadió que "el narcotráfico debería ser un crimen de lesa humanidad por los estragos que causa".
Edmondson explicó que en los 90, "la agencia de lucha contra las drogas de los Estados Unidos, la DEA, pensó que al blindar a Colombia, Perú y Bolivia de la introducción de precursores químicos necesarios para la elaboración de cocaína iban a bajar su producción".
El resultado fue que para los narcotraficantes fue más fácil enviar la pasta base a la Argentina y Uruguay, donde ya se encontraban todos los precursores químicos necesarios para convertirla en cocaína y luego enviarla a Europa.
Así fue, relató el especialista, como llegó el "paco" al país, "cuyo éxito rotundo se puede medir por el hecho de que las sobras del proceso de producción no dan abasto, así que están inventando fórmulas con raticidas o vidrio molido, para poder así satisfacer la demanda", afirmó Ponce Edmondson.
Sobre el impacto en el sector empresarial, el diplomático mexicano señaló que están teniendo problemas los exportadores argentinos por "portación de nacionalidad", ya que sus productos son especialmente demorados e inspeccionados, porque la Argentina, como México y Colombia, "son países sospechosos".
Asimismo alertó que "también se pueden ver afectados por la aceptación de créditos de empresas o participación societaria de dinero fruto del narcotráfico, por lo que resulta muy importante conocer al cliente en todo tipo de operaciones".
Ponce Edmondson explicó que un kilogramo de clorhidrato de cocaína de máxima pureza cuesta 500 dólares en Colombia o Perú y de allí pasa por lo menos por cinco o seis valuaciones de acuerdo al destino que tenga la droga. "Cuando llega a los EEUU, el narcotraficante estira esa cantidad y ese kilo que valía 500 dólares deja 1.250.000 dólares de ganancia en la venta callejera", reveló.
Por su parte, Gustavo Losada, juez en el Tribunal Oral en lo Penal Económico, se refirió en la conferencia a la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), como a "una entidad desinflada y virtualmente inactiva que, con un presupuesto no acorde a su función, tiene un rol simplemente decorativo".