Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y ex canciller de España, rescató como logro la victoria sobre el terrorismo en este 10º aniversario del atentado a las Torres. "Al Qaeda está desmantelada", sentenció en entrevista con Infobae América

Javier Solana es un político y diplomático español de raza. Su vida pasó por la función pública. Desde su militancia en el Partido Socialista, fue ministro de Cultura (1982-1988), Portavoz del Gobierno (1985-1988), ministro de Educación (1988-1992), ministro de Asuntos Exteriores (1992-1995) y pasó a la palestra internacional con el cargo de Secretario General de la OTAN entre 1995 y 1999 para luego ser responsable de la Política Exterior de la Unión Europea (1999-2009). Fue un testigo de privilegio de cómo cambió el juego de poder en estos 10 años.
¿Qué cambió en el mundo con los atentados del 11-9?
Estábamos en plena hegemonía americana y el shock fue tremendo. Visto de ahora, yo no hubiera entrado en la guerra contra el terrorismo. Creo que fue exagerada pero es muy fácil decirlo hoy. El gran error fue Irak. Fue costosísimo. Por entrar a Irak se abandonó Afganistán. Y de una batalla casi ganada se entró a otra más complicada. El objetivo en Afganistán no se logró.
¿Cómo quedó posicionado EEUU?
Pasarán a la historia estos 10 años como los de dos guerras y una crisis económica. Fue un fracaso para (George W.) Bush no haber encontrado a Osama Bin Laden.
¿La muerte de Osama Bin Laden resolvió algo?
Es un hecho importantísimo. Y luego cayó el número dos. Al Qaeda está desmantelada. No digo que no puedan volver, hay que mantener los ojos abiertos. Pero hay una situación completamente distinta en cuanto al terrorismo. El terrorismo ha menguado una barbaridad. Estamos en un mundo más seguro. No totalmente seguro pero, comparado con 2001, ni hablar.
Después de todo lo que ha pasado, ¿Occidente entiende mejor al mundo árabe?
Creo que sí y más nos vale que así sea. Debemos ser conscientes de lo que está pasando. El despertar árabe nos da una gran lección. Es gente nueva, joven, pacífica. Hemos apoyado a los Mubarak y a los Khadafi con el chantaje del islamismo pero hay otra gente. Son jóvenes formados que se movilizaron bajo la palabra dignidad. Ahora no hay que intervenir y hay que dejar que todo se estabilice.
Con respecto a la crisis financiera, ¿el traspaso del poder que usted ha pronosticado en varias ocasiones puede llegar a las monedas?
La moneda de referencia sigue siendo el dólar. Durante bastante tiempo lo seguirá siendo. Con el tiempo creo que vendrá una canasta de monedas.
¿El euro está en peligro?
Es una moneda joven. Nació en 1999. La eurozona fue un fenómeno totalmente positivo. Controló la inflación de países con tasas históricamente altas. Los fundamentos económicos están mejor que en los EEUU y Japón. Lo que le falta al euro es la preparación para un posible choque asimétrico, que se terminó dando. Llegó la crisis antes de la solución. Por eso se resienten las bases del edificio. Aunque parezca que las soluciones vienen lentas, el tiempo del euro ha sido muy rápido. Esto es un tema político. No hemos podido ponernos de acuerdo.
¿Por qué?
Es algo desconocido que nos pasa en un momento muy difícil. Por eso es complicado tomar las decisiones. Estamos en un 2011 muy difícil. Las consecuencias del tsunami en Japón no se terminaron de pagar, ni psicológicamente. Hay una desconfianza en la tecnología que falló en el gran país tecnológico. Si falla Japón en la energía nuclear, qué puede pasar cuando haya reactores nucleares en países menos desarrollados.
¿Qué le pasa a España?
Es un país bastante particular. Tiene una deuda manejable, menor a la italiana o la norteamericana. Hay un endeudamiento enorme del sector privado que acaba impactando en el público. Los bonos de la deuda española han tenido un trato desproporcionado desde los mercados. Hemos sido un país con tasas de interés altas y con llegada del euro bajaron de golpe. Entonces entró mucho dinero y los bancos prestaron cantidades siderales sin mirar a quién. Hay un parque de viviendas no vendidas o ejecutadas. Todo esto es un ciclo muy vicioso.
¿En qué se equivocó el presidente José Luis Rodríguez Zapatero?
En no reconocer la profundidad de la crisis. Se creyó que era un problema americano. Es un hombre con gran optimismo que lo llevó a no reconocer lo que estaba pasando. Al final tuvo que cambiar. Las medidas reales que tomó son las de todos los países.