El deseo de emigrar a Europa de muchos argentinos y la multitud de trámites previos que se requieren antes de dar el paso han hecho surgir un nuevo negocio en Buenos Aires: las agencias de asesoramiento en migraciones
Conseguir la ciudadanía europea, traducir los documentos, buscar familiares en la Unión Europea o las raíces genealógicas, homologar los títulos académicos, encontrar un empleo, asesorar en la radicación de empresas y gestionar el viaje y la mudanza, forman parte de "las maletas" que preparan estas agencias para el futuro emigrante.
La oferta se completa con todo tipo de detalles para ultimar los preparativos, como la búsqueda de alojamiento en la ciudad de destino o la matriculación de los menores en sus nuevos centros escolares.
"Las peticiones son muy variadas, por eso los precios se ajustan a un presupuesto personalizado", señaló Maximiliano Aucello, quien dirige una empresa de este tipo, cuyo local, con el rótulo "Servizi Integrali" se encuentra próximo al Consulado de Italia en Buenos Aires.
Según Aucello, el asesoramiento en migraciones es una actividad que existe "desde siempre", aunque en los últimos meses "muchos se han arrimado a buscar negocio entre las personas que hacen colas ante los consulados europeos".
"La mayoría de los clientes tan sólo pide ayuda en los trámites para conseguir la nacionalidad", dijo Magdalena Mantilla, secretaria de otra agencia que se anuncia mediante pasquines a quienes acuden al consulado de España.
Buscando al abuelito
Con antepasados en el viejo continente, un gran número de argentinos aspira a emularlos en un éxodo, esta vez de dirección inversa, acuciados por una depresión económica que brotó en 1998 y sin visos de una pronta recuperación. "Mis abuelos vinieron de Italia y seguro que soñaron con este momento, que yo odio", comentó en este sentido una joven dispuesta a emigrar mientras aguardaba su turno para tramitar la nacionalidad ante el Consulado de Italia.
En muchos casos, el primer paso es localizar los datos del antepasado que emigró a Argentina para poder obtener la nacionalidad europea de su origen, generalmente italiana, española y polaca.
"Se han quintuplicado desde diciembre las consultas en la base de datos de inmigrantes", aseguró Silvia Castro, del Centro de Estudios Migratorios, donde se facilita por 5 pesos (alrededor de 1,4 dólares) una pequeña ficha personal de los casi 4 millones de europeos que llegaron al puerto de Buenos Aires entre 1886 y 1929.
En Polonia (país que ingresará en la Unión Europea en 2004), el certificado de ingreso del antepasado en Argentina suple a la partida de nacimiento destruida en la segunda guerra mundial a la hora de tramitar la nacionalidad, explicó Castro.
Aprender las nociones básicas de un idioma es otra de las preocupaciones previas al viaje a Europa, como demuestra el aumento de las matrículas en los centros de enseñanza de idiomas, una de las pocas actividades que ve crecer sus cifras últimamente. "Un 15 por ciento más se matriculó este año para aprender alemán en un curso intensivo", señaló la secretaria del Instituto Goethe Regina Hernández.
La profesora del Instituto Italiano de Cultura Alicia Mannucci dijo a EFE, por su parte, que los alumnos de cursos intensivos en italiano se han cuadruplicado últimamente, algo que sólo se recuerda en la época de la hiperinflación de 1989.
El negocio también se extiende a las filas de los consulados, donde los "coleros" pasan la noche a la puerta de las embajadas y ceden su puesto a la mañana siguiente, a cambio de diez o veinte dólares.
"Sabemos que España está saturada, en especial para los titulados universitarios, pero hay más posibilidades de empleo en otros países de la Unión Europea", señaló una mujer que esperaba ante el Consulado español en Buenos Aires, que no quiso dar su nombre para que en su actual empleo no sepan que quiere irse del país. "La gente se prepara para emigrar, pero no de forma inmediata. Se ha tomado consciencia de que si no se va preparado, no merece la pena", añadió.