Ariel Liendo secuestró y mató a sus dos hijos en 2008. Fue en la localidad de Icho Cruz, Córdoba. El asesino fue condenado a medio siglo de prisión. Su defensa intentó alegar que "no fue consciente cuando lo hizo"

Ariel Liendo, de 27 años, asesinó en 2008 a sus dos hijos a martillazos y cuchilladas. Lo hizo para vengarse de su ex pareja, Cecilia Guzmán (23), madre de los hijos de ambos, quien lo había dejado por ser borracho, drogadicto y golpeador.
El debate durante el juicio oral se centró en el dilema planteado por la coartada de la defensa: que Liendo "no era consciente de lo que hacía" por tratarse de un "enfermo psíquico" y por tanto, era inimputable".
El fiscal sostenía que el acusado estaba haciendo uso de sus facultades mentales cuando secuestró a sus dos hijos en ausencia de la madre, los asesinó a sangre fría y luego tiró los cuerpos a orillas del Río Las Jarrillas, en Icho Cruz.
Los Jueces de la Cámara 9 no lograban llegar a un acuerdo y finalmente resolvieron ayer en fallo dividido: se concluyó que Liendo era consciente y autor de doble homicidio agravado por el vínculo, alevosía y premeditación.
Ocurre que el asesino había advertido a su ex mujer que "se iba a encontrar con sus hijos en el cielo", a través de una nota escrita detrás de una foto, días antes de llevar a cabo el crimen.
Durante la audiencia, Liendo permaneció callado, con la cabeza gacha y jamás intentó defenderse. No reaccionó ni se disculpó. Estuvo totalmente solo como durante todo el juicio. La madre de las criaturas, en cambio, se quebró por completo junto a sus familiares que la acompañaban, y le gritó a su ex pareja que era un "Asesino hijo de puta".
Historia de horror
Liendo y Cecilia Guzmán fueron novios durante la secundaria. Se fueron a vivir juntos y de su unión nacieron Axel (5) Thiago (2). Pero al tiempo, el hombre se volvió alcohólico y drogadicto y Cecilia decidió dejarlo por sus reiterados maltratos.
Cuando se separaron, empezaron las amenazas y agresiones, que se agravaron en tanto Liendo descubrió que su ex mujer había iniciado una relación con otro hombre.
La noche del 2 de diciembre de 2008, luego de reiterados hostigamientos vía mensaje de texto y la mencionada nota a Guzmán, Liendo secuestró a sus dos hijos mientras se encontraban al cuidado de sus abuelos. Los asesinó en sus camas y luego los llevó en moto hasta un monte cercano, para depositarlos a orillas del Río Las Jarrillas.
La búsqueda de los hermanitos duró unas angustiantes 20 horas, e involucró a todo el pueblo. Pero cuando los hallaron, las esperanzas de encontrarlos con vida se transformaron en absoluta desazón, y deseos de justicia por mano propia por parte de la familia. Fue el abuelo materno quien se hizo cargo de la tarea de identificar los cuerpos, que según reseñó: "estaban destrozados".
Cuando finalmente arrestaron a Liendo, todavía se encontraba con rastros de sangre en su buzo e intentaba escapar a pie a través de las sierras, hacia el oeste de Córdoba.
En aquel momento el comisario a cargo del operativo, Ramón Frías, manifestó que la familia "llegó a darle algunas piñas y patadas, pero lo salvamos porque lo querían linchar". Finalmente, se hizo justicia.