
Las despedidas a los presidentes norteamericanos suelen ser un ejemplo de madurez democrática. En cada funeral con honores se congregan los diferentes jefes de Estado que fueron elegidos por el pueblo de los Estados Unidos.
Cualquiera sea la bandera política que hayan levantado y cualquiera haya sido la manera en que terminaron su administración, todos los ex presidentes se presentan para rendir tributo a sus "ex colegas" de la Casa Blanca.
Tal fue el caso de uno de los presidentes norteamericanos más polémicos de los últimos cincuenta años: Richard Nixon.
Nixon, quien debió dejar el poder al comienzo de su segundo mandato en 1972 por el escándalo de espionaje de Watergate, fue uno de los personajes más polémicos y controvertidos de la historia de los EEUU. Sin embargo, nadie dudó ni por un instante en participar de sus funerales.
Cuando murió -el 22 de abril de 1994- los ex presidentes Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan y George Bush se presentaron ante el cuerpo sin vida del ex mandatario para despedir al rival, al amigo y al político. Pero sobre todo al presidente. También lo hizo el mandatario en funciones, el demócrata Bill Clinton.
La misma imagen se replicó en 2004 para el funeral de Ronald Reagan y en 2006 para la despedida de Gerald Ford.
Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner siempre reconocieron los valores y las convicciones de Raúl Ricardo Alfonsín. ¿Será su funeral el momento oportuno para ver una imagen de todos los presidentes argentinos unidos?