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31-12-07 | General

La herida de Cromañón

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Una bengala y la imprudencia de un joven; miles de personas y la avaricia de un administrador; una mediasombra y la negligencia de los inspectores; puertas cerradas y 196 vidas que se perdieron no alcanzan para explicar la mayor tragedia

La herida de Cromañón

Miles de seguidores del grupo Callejeros fueron a ver a la banda el sábado 30 de diciembre de 2004 sin sospechar que esa noche los marcaría para siempre. Ninguno de ellos imaginó que la fiesta se convertiría en una pesadilla. Lamentablemente, tampoco se controló para que el boliche República de Cromañón no fuera una trampa mortal.

El boliche estaba ubicado en la calle Bartolomé Mitre 3066, de Once. Abrió sus puertas a las 21 y miles de personas pagaron 10 pesos para presenciar un recital de la banda de rock Callejeros. Según datos recopilados, se sabe que el público había sido palpado antes de ingresar al local para evitar que ingresaran con artículos de pirotecnia, ya que una semana antes se había producido un principio de incendio y los presentes habían tenido que desalojar el lugar.

Como si hubiese tenido una profecía nefasta, el administrador del local, Omar Chabán, antes de dar comienzo al show, pidió por altavoces que no encendieran bengalas y advirtió que no quería que ocurriera una "masacre", como había sucedido unos meses antes en un shopping de Paraguay. Luego, fue el turno del líder de la banda, Patricio Fontanet. "¿Se van a portar bien?", preguntó y ante la respuesta positiva, comenzó el recital. Eran las 22:40.

Según varios testimonios, en el primer tema, un grupo de espectadores encendió bengalas de colores y un artefacto pirotécnico, conocido como "Tres tiros" que golpeó con una lona muy fina e inflamable, denominada "mediasombra", que cubría el interior del techo del local, e inmediatamente esta se prendió fuego.

De repente, lo que era una fiesta pasó a ser una tragedia: las lonas del techo comenzaron a caer encendidas sobre la gente que, desesperada, se dirigió en avalancha rumbo a la puerta principal y a una de emergencia, que estaba cerrada con alambres.

Los bomberos llegaron instantes después y abrieron la puerta de emergencia, por lo que una multitud pudo salir del lugar por ahí. A pesar de la velocidad del arribo, ese tiempo fue fatal para muchos jóvenes. Las ambulancias del SAME también llegaron pronto. Según informaron, la primera llegó a las 22:55, apenas seis minutos después de recibir la primera llamada.

En el horror se pudo observar la valentía de muchos jóvenes que ingresaban nuevamente al local para rescatar a otros. La solidaridad estuvo presente en Cromañón, pero no alcanzó. No se pudo evitar que 27 personas murieran dentro del boliche y que otras 148 víctimas fatales fallecieran en la calles o en los hospitales a las que fueron derivadas.

Las irregularidades
Los padres de las victimas y la Defensoría del Pueblo denunciaron que en el local no había matafuegos, que las puertas de salida estaban obstruidas, que el techo tenía un material altamente inflamable y que había grandes deficiencias en la ventilación. Estas irregularidades dejan la peor sensación porque, de haber cumplido con las normas, la tragedia se podría haber evitado.
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