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21-12-07 | Deportes

Las internas que se vienen en Boca por el liderazgo

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La renuncia de Miguel Ángel Russo como técnico de Boca le puede traer al club más problemas de los que se esperaban. Los dirigentes están molestos con Pompilio; y entre los jugadores, se avecina un clima tenso

Las internas que se vienen en Boca por el liderazgo

Los últimos días fueron demasiado convulsionados en el fútbol de Boca y la decisión de dejar al equipo por parte de Miguel Ángel Russo es sólo un dato más –importante, por cierto- en una larga lista en la que se avecinan muchos otros hechos que darán de qué hablar.

Contrario a lo que se esperaba, la abultada derrota ante el Milan en la final del Mundial de Clubes no fue tan determinante en el futuro del equipo ni en el del hasta ayer entrenador.

Uno de los frentes que deberá superar Boca tiene que ver con el aspecto dirigencial, ya que muchos de los integrantes de ese mundo estarían molestos con el poco apoyo del nuevo presidente, Pedro Pompilio, hacia la gestión de Russo.

Lo que se le reprocharía por lo bajo es que no haya hecho los esfuerzos suficientes por retenerlo y que el pedido de que no sigan sus ayudantes del cuerpo técnico, Marcelo Trobbiani (ayudante de campo) y Guillermo Cinquetti (preparador fìsico), fuera una manera elegante de decirle adiós, sobre todo sabiendo que Russo no aceptaría ciertos condicionamientos.

Entre los jugadores
Pero hay otro frente de tormenta que puede sacudir de peor manera al plantel y tiene que ver con la posibilidad de que se acentúen las internas.

Es que actualmente hay dos líderes que no tienen, entre ellos mismos, la mejor de las relaciones.

Por un lado se encuentra Juan Román Riquelme, respaldado por el fervor de la hinchada y abanderado de la esperanza xeneize con miras a la recuperación futbolera.

Riquelme es, sabe, la gran apuesta de Boca hacia el futuro; el hombre que lleva las banderas de la esperanza.

Pero ni lerdo ni perezoso, hizo escuchar su voz en los últimos días cuando dijo que no quería a Guillerm Barros Schelotto como entrenador del primer equipo.

Esto no habría caído bien en un grupo del plantel. Grupo liderado por Martín Palermo, quien no tiene las mejores relaciones con el ex Villarreal.

Palermo bregaba por la llegada de Guillermo pero ahora que no viene habría que ver cómo quedaría el delantero parado ante su oponente en el liderazgo del equipo.

Claro que el goleador cuenta con el apoyo de la hinchada y, en este sentido, no hay dudas.

Quedan, entonces, dos líderes que pugnan por llevar adelante sus ideas en un grupo bien dividido. Y que encima necesita resultados positivos de manera urgente. Sólo el tiempo dirá cómo sigue esta historia.
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