Se trata del presentador de televisión más popular de la isla, Carlos Otero, quien ayer tomó la decisión de abandonar sus tierras para instalarse en Miami con toda su familia. No quiero pedir más permisos, argumentó

La noticia se corrió de boca en boca por toda Cuba y la sorpresa fue la característica con la que los habaneros recibieron el dato. Es que justo el día anterior el humorista había emitido su programa de parodias judiciales, Jura decir la verdad, donde Otero tiene una participación estelar.
Muy poco habaneros no se habían enterado de la inesperada noticia, algunos incluso manifestaron su gran disgusto, pero las madres de familia se alegraban de que Otero hubiera podido llevarse consigo a su esposa y los dos hijos de ambos, de 10 y 8 años, aunque no así el de su primer matrimonio, de 19.
Según se pudo saber tras su huida, Otero, quien participaba a menudo de fiestas organizadas por empresarios o ejecutivos extranjeros, tenía todo planeado para dejar la isla. Y la ocasión que aprovechó fue un viaje a Toronto, desde donde por segundo año consecutivo iba a realizar un show de fin de año.
La medida que utilizó fue simple, una vez del otro lado de la frontera, decidió ampararse en la Ley de Ajuste cubano. Se trata de una polémica norma que permite a los isleños legalizar inmediatamente su residencia en Norteamérica. Y lo de la familia estaba bien pensado y hacía dos meses que intentaba persuadir a las autoridades para lograrlo.
No quiero pedir más permisos a nadie para expresarme, moverme por el mundo o hacer lo que quiera hacer, dijo Otero una vez en los Estados Unidos cuando reveló su intención de quedarse a vivir y trabajar en uno de los canales de Miami.