La Ciudad se convirtió en los últimos días en el centro de atención internacional de la región. Mandatarios de todo el mundo llegaron a la asunción de Cristina Kirchner y aprovecharon la estadía para solucionar temas bilaterales

Buenos Aires bien podría llamarse por estos días, la capital política regional. Es que todos los mandatarios que se encuentran por el cambio de mando presidencial aprovecharon esta ciudad para continuar con sus atareadas agendas.
Reuniones bilaterales, asuntos internacionales de gran resonancia, y cuestiones económicas, fueron las principales excusas que encontraron los mandatarios y figuras de renombre para "usar" la Capital Federal.
Álvaro Uribe, presidente colombiano, acaparó quizás la mayoría de las reuniones con personalidades de todo el mundo. Es que el terrible secuestro que tiene como protagonista a Ingrid Betancourt desde hace más de cinco años tiene en vilo al mundo entero.
Por eso, el colombiano aprovechó su estadía en la "Reina del Plata" para entrevistarse con el Primer Ministro francés, Francois Fillon y con Lula Da Silva, entre otros posibles "negociadores". Incluso, el tema "Betancourt" acaparó las más amplias notas de interés de la Argentina.
La madre de la ex candidata presidencial franco-colombiana participará de la asunción de la presidente argentina y mantuvo este domingo una reunión con el canciller Jorge Taiana.
Incluso Michelle Bachelet dijo que colaborará con el gobierno colombiano.
Por otro lado, quedó inaugurado ayer el Banco del Sur, con la presencia de seis jefes de Estado de la región. La idea original de Hugo Chávez tuvo amplia acogida en los demás hombres fuerte de América Latina y ayer quedó plasmado en la Casa Rosada.
Sobre el caudillo caribeño, incluso se temía un nuevo papelón internacional, ya que en el traspaso de mando presidencial se encontraría con el príncipe Felipe de Borbón, pocas semanas después de que se cruzara fuerte con el Rey Juan Carlos de España.
Incluso, Francois Fillon participó de una misa y un acto por las monjas francesas desaparecidas durante la última dictadura militar argentina.
Quizás pasen otros cuatro años para que Buenos Aires vuelva reunir a tantas personalidades mundiales en tan pocos días. Demostró estar preparada.