El presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina negó que la suba del impuesto, que regirá desde el 2008 en la Ciudad, provoque un incremento en los arrendamientos. Sin embargo, muchos propietarios exigen a sus locatarios pagar este impuesto. La denuncia

"El aumento es sólo de una fracción de la cuota bimestral del ABL, que no incide en los precios de los alquileres", garantizó el empresario Carlos Sotelo.
La Legislatura porteña dispuso un ajuste sobre el valor de esta tasa que llega hasta el 200%, según las zonas en las que fue dividida la ciudad.
Sotelo agregó, a través de un comunicado, que "la revaluación fiscal va a ser sobre el valor proporcional del terreno, y no de la propiedad, lo que en ningún caso va a llegar al precio final en los alquileres".
El inquilino sin amparo
Sin embargo, la mayor parte de los inquilinos y las organizaciones que los nuclean para defensa de sus derechos sostienen que, a la hora de celebrar un contrato de locación, el propietario exige que el rendatario pague el ABL.
Un comunicado de la Unión Argentina de Inquilinos denuncia: "Como si fuera poco los inquilinos debemos afrontar el aumento del ABL, de las expensas y los gastos extraordinarios de los consorcios trasladados a los inquilinos que deben afrontarlos por la retención de oferta y la avidez insaciable de los propietarios".
El titular de la organización, el Dr. Radamés Marini, aseguró a Infobae.com que "en estas situaciones no hay legislación alguna que proteja a quien quiera alquilar sin pagar lo que no le corresponde, el ABL no debería ser pago por el inquilino pero a la hora de firmar un contrato, por no perder la propiedad, acepta este tipo de cosas".
"La desaprensión del Estado ha permitido estos abusos al ignorar las reiteradas propuestas formuladas por la UAI que viene reclamando desde mediados del 2005 la creación de un espacio Servicio de Conciliación Locativo - para discutir los aumentos de los alquileres, la calidad de la locación y la estabilidad del inquilino", culmina el comunicado.
Fuente: NA y Reuters