
Salir campeón en el fútbol argentino implica, además de los festejos y los reconocimientos, tener que lidiar con una lamentable y hasta casi paradójica rutina: tener que lidiar con los hinchas que llevan la misma camiseta.
Sucedió el fin de semana en Lanús, cuando el equipo de Ramón Cabrero festejaba el primer título de su larga historia y ocurrió también anoche en Avellaneda, cuando Arsenal, un club con mucho menos camino recorrido y por lo tanto menos cantidad de simpatizantes, intentaba dar su primera vuelta olímpica.
Alejandro Gómez, delantero y uno de los referentes de este Arsenal, mostró sentimientos ambivalentes por la conquista de la Copa Sudamericana de fútbol pues, si bien destacó el valor del título, se quejó por el desorden que reinó en los festejos.
"No es lindo dar la vuelta olímpica así. Nos quieren robar todo", afirmó en referencia a la invasión de hinchas a la cancha una vez finalizada la segunda final contra América de México, que terminó con la victoria de los visitantes por 2-1.
Además de eso, los controles parecieron no ser muy efectivos ya que una gran cantidad de pirotecnia con bengalas y bombas de estruendo- fue ingresada al estadio y puso en riesgo el espectáculo.