...

03-12-07 | Deportes

Cuando apostar a largo plazo viene con "yapa"

Agrandar letraAchicar letraTamaño
Votá 0 votos
El proyecto del Lanús campeón bien podría ser un ejemplo a imitar en el fútbol argentino. Ramón Cabrero y un trabajo en inferiores que se trasladó con solvencia a los primeros planos

Cuando apostar a largo plazo viene con "yapa"

El extraordinario e histórico campeonato que obtuvo Lanús es consecuencia de un gran proyecto que su dirigencia viene empleando hace tiempo.

Sin figuras de renombre y apostando a un gran trabajo en divisiones inferiores, el plantel de Ramón Cabrero es un ejemplo para las grandes potencias que apelan a pagar fortuna por jugadores experimentados en vez de mirar y trabajar con su materia prima.

Pero no fue fácil el camino que lo llevó a Lanús a obtener su primer título del medio local, en sus noventa y dos años de vida.

Entre ascensos y descensos, Lanús se caracterizó siempre por tratar de jugar bien al fútbol, como los recordados "Globetrotters" de 1956 o los "Albañiles" de 1964, y se transformó en un emblema de la zona sur del Conurbano bonaerense.

En 1978 Lanús vivió el peor momento de su historia al descender a la Primera División C. En ese año, el club tenía deudas de alrededor de dos millones de dólares y menos de cinco mil socios.

Con un gran trabajo, el equipo dirigido por Juan Manuel Guerra consiguió el ascenso en 1981 a la segunda división del fútbol argentino. Por fin el club comenzaba a respirar.

Allí se quedaría a participar durante tres años y la política a futuro apuntaba a tener una entidad mediante baluartes surgidos de sus divisiones inferiores, algo que por ese tiempo hacía Ferro Carril Oeste.

Finalmente, en 1990 Lanús le ganó la final a Quilmes por penales y regresó a la Primera División. Ese año fue importante para la institución, porque se comenzó a cambiar los tablones de madera del estadio por tribunas de cemento.

Su campaña en la máxima categoría fue muy pobre y volvió al Nacional B. Para tratar de retornar a primera, regresaron al club las figuras de Héctor Enrique y Miguel Gambier.

Miguel Angel Russo fue el técnico que regresó a Lanús a la A en 1992 y en ese equipo le dio pista a chicos de las divisiones inferiores.

Por fin, el equipo se pudo afianzar en Primera y de sus canteras asomaban las figuras de Ariel Ibagaza y Walter Gastón Coyette, jugadores clave del torneo obtenido por el seleccionado argentino juvenil Sub-20 en Qatar 1995.

La estrella que tiene Lanús en su camiseta arriba del escudo se debe a la Copa Conmebol que obtuvo en 1996, bajo la conducción de Héctor Cúper.

Al año siguiente, el conjunto "granate" llegó nuevamente a la final de ese torneo, pero cayó ante Atlético Mineiro de Brasil, en un escandaloso partido jugado en el estadio sureño.

Las destacadas actuaciones de Ibagaza, Julián Kmet, Gustavo Siviero y Gustavo Bartelt fueron fundamentales para que Lanús obtuviera el primer subcampeonato de su historia.

Luego se produjo la venta de la mayoría de los referentes del plantel y comenzó nuevamente el proceso de formación. Pero otra vez, el miedo a descender de categoría volvió a apropiarse de sus hinchas cuando en 2001 jugó la Promoción con Huracán de Tres Arroyos.

Logró quedarse en Primera, pero estaba obligado a sumar una cantidad de puntos importantes para evitar nuevos sufrimientos. Procesos irregulares, técnicos renunciantes y problemas con la interna de la barra brava, le dieron marco negativo a un Lanús, por esos años, intrascendente.

Lo más importante era el trabajo silencioso que se hacía en divisiones inferiores, en donde se estaba formando un equipo que daría sus frutos en un futuro no muy lejano.

En 2006, el equipo de Cabrero logró el subcampeonato por detrás de Boca Juniors y se clasificó a la Copa Sudamericana, certamen que llegó hasta los cuartos de final cuando fue eliminado por el Pachuca de México.

Nombres como Agustín Pelletieri, Mauricio Romero, Marcos Aguirre, Sebastián Leto y Rodrigo Archubi eran las figuras de un equipo basado en la materia prima del club.

Con las ventas de Romero, Leto y Archubi, aparecieron en Primera jugadores como Lautaro Acosta, Sebastián Blanco, Diego Valeri y Santiago Hoyos, quienes no desentonaron en un equipo que cuya ambición superaba la de hacer sólo una "buena campaña".

El 2007 comenzó muy bien para Lanús. Se clasificó para la Sudamericana y por primera vez obtuvo el pasaje a la Copa Libertadores 2008.

Cabrero decidió apostar a la Sudamericana y dejar de lado el Torneo Apertura. Con una formación cargada de chicos ignotos, el equipo perdió muchos puntos en las primeras fechas del campeonato.

Tras la eliminación ante Vasco Da Gama, en octavos de final, los sureños se tiraron a terminar el Apertura lo mejor posible. El Apertura tuvo en su desarrollo a equipos irregulares que no se afirmaron en la cima. Sin competencia internacional, Lanús fue subiendo de a poco y no resultó una rareza verlo solo en la punta en la fecha catorce.

Fuerte templanza y con la gran docencia de Cabrero, el equipo se bancó tener atrás a Boca, Tigre e Independiente y consiguió el irreprochable título que termina de cerrar una política de trabajo a largo plazo. Es tiempo de merecido disfrute.
Fuente: DyN
Posteá tu comentario