Inmerso en una crisis deportiva, el resultado por la Sudamericana es vital para el futuro del entrenador. Su equipo es local y quedar eliminado en su propia casa sería más que un papelón.
Para más, el plantel vive una interna

A las 20.15, cuando River comience a jugar en el Monumental el partido revancha ante el Botafogo, por la Copa Sudamericana, se pondrá en juego además el futuro de Daniel Passarella como técnico del equipo.
Es que no sólo deberá revertir el 1 a 0 recibido en el choque de ida, la semana pasada, sino que tendrá que ganar por 2 a 0 para pasar directamente a la siguiente ronda.
Y otro 1 a 0 a favor implicaría una definición por penales.
Pero el problema es que el clima en River está tan caldeado que una derrota dejaría sin margen a Daniel Passarella como para continuar en el cargo.
Insultado por los hinchas por la mala campaña del equipo (que tuvo su punto más álgido el domingo, cuando cayó ante Tigre por 4 a 1) y recordado por su coqueteo con Boca, el entrenador es hoy la cabeza de un grupo que no funciona.
Así, a las crisis institucional, económica y social que vive la institución, se le haría imposible de llevar una total debacle deportiva.
Passarella ya no es, se sabe, el ídolo que supo ser. Esto, a pesar de que el presidente de la institución, María Aguilar, el mismo que tuvo a barrabravas como empleados del club, diga que se trata de uno de los hombres más importantes de todos los tiempos para la institución.
Con esta cuestión al margen, y posiblemente para discutir, la realidad marca que River no levanta cabeza en el ámbito futbolístico.
Y otra cosa marca la realidad: los hinchas no podrían soportar otro mal trago. Y encima en su propia casa.
¿Será este, entonces, el final del ciclo de Passarella en River?