Una audiencia oral y pública terminó en escándalo en Venezuela. Un grupo de activistas del oficialismo golpearon a cinco reporteros, una de ellas embarazada. La Policía miró y no arrestó a nadie

Ayer en la sede del Juzgado Superior Tercero de lo Contencioso Administrativo de Caracas, y en medio de una audiencia oral y pública del suspendido Oscar Pérez, un grupo de ultra chavistas protagonizó un verdadero escándalo.
Antes de atacarlos físicamente, los manifestantes insultaron a su antojo a todos los periodistas que se encontraban en el lugar cubriendo la instancia judicial. Es que la Policía que se hallaba in situ miró expectante sin mover un dedo.
Bajo la aquiescencia de la fuerza de seguridad, el diputado regional Glen Ribas comenzó a arengar a los manifestantes para que iniciaran los actos de violencia. "Aquí está Iván Ballesteros, un militar retirado, que se ha dedicado a labores de golpismo desde una radio privada", lanzó el funcionario.
Fue entonces cuando los activistas que llegaron en cuatro colectivos, se abalanzaron contra los periodistas y aquellos que respaldaban a Pérez.
Llamativamente, el equipo de periodistas que más salió perjudicado fue el de Radio Caracas Televisión (RCTV Internacional), ya que a su camarógrafo le robaron el equipo, lo golpearon y le rompieron un tobillo.
Por su parte, al asistente de cámara Dennys Arenas le rompieron una costilla y a la periodista Iris García, quien tiene tres meses de embarazo, le tiraron de los pelos y sólo cedieron cuando otros colegas salieron a defenderla, según publica hoy el diario El Universal.
Un episodio más de la violencia que envuelve a la Venezuela de Chávez.