Los servicios de emergencia británicos intentaban ayer frenar la crecida de los ríos después de que las peores lluvias en 60 años dejaran a decenas de miles evacuados y casas sin agua o electricidad

Luego de tres días de intensas lluvias en el centro y oeste de Inglaterra, los trabajadores reparan los daños provocados por las subidas de las aguas de los ríos Támesis y Severn.
Unas 48.000 viviendas afectadas volvieron a tener electricidad y agua potable ayer, luego de bajar las aguas tras la llegada del buen clima, al tiempo que fue reparada una subestación eléctrica, y se evitó que otra se inundara, informó la agencia de noticias ANSA.
A pesar de las tareas de los servicios de emergencia y bomberos, aún seguían sin agua potable unas 350.000 personas, y otras 50.000 sin electricidad.
Mientras, la Asociación de Aseguradoras Británicas informó que el total de los costos por daños causados por las inundaciones de junio y julio podría superar los 4.000 millones de dólares.
Las extremas precipitaciones han hecho preguntarse a muchos británicos, más acostumbrados en los últimos años a temperaturas récord en verano, si están presenciando el impacto del calentamiento global.
El primer ministro Gordon Brown viajó el lunes en helicóptero a Gloucestershire, la zona más devastada por las inundaciones, quien en su primera conferencia de prensa mensual como primer ministro, vinculó las inundaciones al cambio climático.
Fuente: Télam y AFP-NA