Volverán a las calles el 20, 21 y 22 de julio para concienciar a la población sobre los problemas de violencia que registra el país. El índice de homicios crece sin parar. Quieren que su presidente abandone "el odio"

La iniciativa quiere dar continuidad a las manifestaciones callejeras que comenzaron el 28 de mayo a raíz de la salida en señal abierta del canal privado Radio Caracas Televisión (RCTV), emisora que anunció su próxima vuelta a las pantallas a través de cable.
Ricardo Sánchez, secretario de la Federación de Centros Universitarios (FCU), que actuó como portavoz, dijo que se trata de contribuir a que Venezuela se convierta en un país "en paz, sin violencia, sin odio y sin muertos".
Sánchez no precisó si las marchas de denuncia irán acompañadas de propuestas o de fórmulas que contribuyan a disminuir la inseguridad que sufren los ciudadanos, principalmente los de los sectores más pobres.
Sondeos realizados por las principales encuestadoras coinciden en situar el problema de la inseguridad entre los que más preocupan a los venezolanos, con independencia de su nivel social.
Mientras el dirigente estudiantil anunciaba las marchas, el ministro del Interior, Pedro Carreño, señaló que durante la última semana se registraron 139 homicidios en el país, un 2,11% menos que en la semana precedente.
El gobierno sostiene que las marchas estudiantiles tienen como objetivo final lograr que en alguna de ellas se produzca algún incidente grave que conmocione a la opinión pública y sirva de base a un nuevo reagrupamiento de la oposición para tratar de sacar a Chávez de la Presidencia.
Los portavoces oficiales argumentan que eso explica el cambio de consignas por las que los estudiantes manifiestan, ya que comenzaron por rechazar la salida del aire de RCTV, para luego presentar una sucesión de reivindicaciones que fueron desde la libertad de expresión a la autonomía universitaria pasando por los derechos civiles y ahora por el problema de la inseguridad.
Los estudiantes opositores, por su parte, aseguraron que su estrategia no obedece a ningún plan desestabilizador ni es tutelado por los partidos políticos tradicionales, aunque algunos de sus dirigentes militen en ellos.
Fuente: EFE y AFP-NA