La escena en el centro porteño trae el recuerdo de situaciones similares. Desde la trágica historia de Ramallo hasta el robo del siglo en Acassuso

Finalizaba la década de los 90, cuando un grupo de delincuentes intentó asaltar la sede del Banco Nación ubicada en Villa Ramallo.
La toma, que perduró durante más de 12 horas, finalizó de la peor forma. Los asaltantes intentaron escapar con un vehículo, utilizando a tres rehenes como escudos. Recibieron 48 impactos en 36 segundos. Murieron dos de las personas inocentes y un malviviente.
A partir de esa fecha, este tipo de asaltos comenzaron a convivir a menudo con la realidad de los argentinos. A mediados de 2000, se desarrolló un hecho similar en la localidad de General Rodríguez. Aquella tarde no hubo que lamentar víctimas fatales, y la Policía bonaerense logró capturar a los delincuentes.
Más cercano en el tiempo, los vecinos de Monte Grande vivieron 9 horas de tensión en otra toma trágica. Aquella tarde, un padre y su hijo estuvieron cautivos por un delincuente que, junto a su novia, habían asesinado a una persona antes de ingresar al hogar.
Finalmente, fueron reducidos y los dos rehenes fueron capturados sanos y salvos.
Premeditado, y con varios meses de organización, el asalto al Banco Río de Acassuso duró al menos de 10 horas. No hubo que lamentar víctimas fatales, ya que los malhechores lograron huir por un boquete, que los comunicó directamente con una salida al Río.
Tiempo después, la Policía pudo capturar a parte la banda que se alzó con el millonario botín que estaba en las cajas de seguridad.