El rival de Boca en la final de la Libertadores es uno de los clubes más importantes de Brasil. Pero su nacimiento estuvo marcado por una reunión secreta y una decisión discriminatoria que perduró varias décadas

Gremio de Porto Alegre, el rival de Boca en la final de la Copa Libertadores, recorrió una trayectoria muy particular hasta llegar a convertirse en uno de los equipos más importantes de Brasil.
Pero hay un hecho que lo marcó para siempre y que proviene desde el momento mismo de su fundación: tiene que ver con los continuos conflictos raciales en el país vecino.
El 15 de septiembre de 1903, un grupo de unas 30 personas se reúne en un restaurante de Porto Alegre por iniciativa del empresario Cândido Dias. La idea: crear un equipo de fútbol.
En ese cónclave, que eligió como primer presidente a Carlos Luiz Bohrer, se definió que el nuevo club debía reunir a toda la comunidad alemana de la ciudad. Eso se convirtió en una decisión muy polémica porque se prohibía el ingreso a la institución a cualquier jugador de raza negra.
Durante las primeras décadas de existencia, Gremio fue una entidad clasista y xenófoba, algo que no siempre fue criticado.
Tesourinha fue, recién en 1950, el primer futbolista negro en jugar en el equipo de Porto Alegre. El jugador venía de realizar una gran actuación con la selección brasileña en el Sudamericano del año anterior y eso decidió a los dirigentes a romper con ese estúpido legado de racismo.