El plantel de San Lorenzo sufrió en menos de un año varios reveses y la redención más esperada. La llegada de Ramón Díaz fue determinante. Los casos de Lavezzi, Gastón Fernández y compañía

Así es el fútbol, dicen, y con esa frase suelen justificarse los peores bochornos del deporte preferido por los argentinos. Meses atrás, y durante un tiempo prolongado, en San Lorenzo sólo se escuchaban insultos y se leían escándalos, con amenazas al plantel incluidas.
El descontento parcial con la gestión de Rafael Savino data de mucho tiempo atrás. Pero lo concreto es que fueron los malos resultados los que llevaron una y otra vez a los desbordes emocionales de los hinchas.
Por ejemplo, cuando casi diez meses atrás, el equipo sufría una dura goleada ante Boca por 7-1, que dejaba intimidaciones al plantel dirigido por Oscar Ruggeri y un pedido de perdón de parte del técnico como explicación.
En otro clásico, ya con la imagen sepultada en el torneo Apertura, San Lorenzo caía por un contundente 5-0 ante River, en el Monumental. Fue en noviembre del año pasado y los hinchas "cuervos" insultaban a todo el plantel, que encima días antes había quedado fuera de la Copa Sudamericana.
La frutilla del amargo postre la ponía una derrota por 4-2 con Quilmes, en el Nuevo Gasómetro. En las tribunas hubo pelea entre seguidores del equipo azulgrana y la Policía. Así despedía el año San Lorenzo.
Año nuevo, vida nueva...
Con caras no muy diferentes, la novedad de lujo en 2007 fue la llegada de Ramón Díaz, el técnico que no dirigía desde hacía cuatro años y volvía pero no a River, producto de la indiferencia de los directivos del club de Núñez, que desoían los pedidos de los hinchas millonarios.
El entrenador fue el encargado de ponerle punto final al fallido pase de Ezequiel Lavezzi a River, diciendo que su jugador no valía menos de 20 millones de dólares. Precisamente las gestiones que se habían iniciado a fines de 2006 y que contaban con el aval del delantero habían enfurecido a los simpatizantes azulgranas, que veían en la decisión del Pocho una traición.
Otro blanco fácil de insultos habían sido, meses atrás, Osmar Ferreyra y Sebastián Méndez. Uno la pasó mal tras la mencionada goleada ante Boca, al ser la principal víctima de las amenazas, mientras que el otro hasta amagó con el retiro.
El caso de Gastón Fernández es distinto pero tiene un denominador común llamado final feliz. La Gata había vuelto de México, donde tuvo un fugaz pero efectivo paso por el Monterrey, y se había incorporado a River. Allí no le encontraron lugar y se mudó a San Lorenzo por pedido del Pelado.
... y la vida da revancha
Hoy, en el San Lorenzo campeón juegan muchos de aquellos jugadores que conformaban el plantel del Apertura 2006. Cristian Tula, Jonathan Botinelli, Andrés Silvera, Roberto Jiménez y, alcoyana, alcoyana, Lavezzi, Ferreyra y Méndez...
Según la encuesta realizada por el sitio oficial de San Lorenzo, el Pocho es el preferido de los hinchas, que lo eligen con un 26% como el mejor jugador del equipo en el Clausura. Y eso que convirtió apenas cuatro goles en 15 partidos.
Fueron cinco menos que La Gata (el goleador del Ciclón), quien al momento de la consagración habló de "revancha", porque en River le habían cerrado las puertas.
El Malevo, con 18 encuentros disputados, fue junto al arquero Agustín Orión el jugador de San Lorenzo con más presencias en el Clausura.
El Gallego, por su parte, fue una pieza clave en la defensa del equipo y hasta convirtió un gol clave, ante Newell's, en la decimoquinta fecha del campeonato.
Así son las cosas en este fútbol argentino. La paz reina nuevamente en Boedo. El campeón alza su merecida copa y brinda por la revancha.