
Guillermo Cañas, que muestra un gran tenis en París e impresiona desde que volvió al circuito en septiembre, cumplida su sanción por dopaje, sigue resistiéndose a la tentación de ponerse al nivel de Roger Federer, al que ha ganado dos veces este año, y de Rafael Nadal en la lucha por el título.
"Puede ser más adelante, pero primero hay que pasar la primera semana y yo voy partido a partido. No pasa por mí lo que los otros opinen, si no lo que yo estoy viviendo", dijo el tenista de 29 años respecto a las expectativas creadas tras su regreso triunfal.
"Yo, personalmente, no voy a cargar esa mochila. No es nada malo, siempre es bueno que te tengan en cuenta pero para mí Roland Garros pasa por otro camino y queda mucho", añadió Willy Cañas, que se medirá el viernes al belga Kristof Vliegen, verdugo del local Richard Gasquet (11).
El argentino, actual número 22 mundial, admitió que su primer set ante Bolelli "no fue de lo mejor".
"Pero sí tuve un buen servicio y eso me permitió ganarlo. Lo que intenté fue hacerle sentirse incómodo para que no jugara agresivo", explicó, satisfecho por haber avanzado sin demasiado desgaste físico.
"Estoy increíble. Me siento muy tranquilo por cómo estoy haciendo las cosas y estoy disfrutando mucho acá", agregó Cañas, quien piensa aprovechar su día de descanso el jueves para visitar París junto a su familia, que comparte estas dos semanas con él en el apartamento que ha alquilado.
"Si tienes una buena primera semana, luego no te conformas y quieres seguir. Uno se pone metas según cómo le está yendo y mi meta, como la de cualquier jugador, es ganar", sentenció.
Fuente: AFP-NA