Algunos jugadores comienzan a sentir la fatiga de jugar tanto en la Copa como en el Clausura. Sin embargo, el técnico y los jugadores acordaron pelear por los dos frentes

La pregunta que surge en consecuencia es si está bien que los futbolistas acuerden, en este caso con Miguel Ángel Russo, quiénes saltdán a la cancha en cada compromiso.
En el caso de Boca, el plantel acordó con el cuerpo técnico que pondrán a los mejores en los dos objetivos que tienen a la vista: ganar la Libertadores y pelearle a San Lorenzo (y a Estudiantes y River) el campeonato local.
El hecho de que sean los futbolistas o referentes- quienes tengan incidencia en la formación titular deja entrever la posibilidad de que Russo no tenga tanta autoridad sobre el equipo.
Esto puede, a la larga o a la corta, traer consecuencias negativas en cuanto a los resultados del plantel.
La Volpe les paró la mano
Lo mismo ha sucedido con Ricardo La Volpe, cuando los líderes del equipo quisieron imponerle el equipo titular. El más claro ejemplo fue el pedido de titularidad para Guillermo Barros Schelotto.
Como el ahora entrenador de Vélez se negó, perdió todo tipo de respaldo, lo que se vio plasmado en el resultado final, que no fue otra cosa que la pérdida considerable de puntos a pesar de la ventaja en el Apertura y la posterior caída ante Estudiantes, en el partido en el que se definía el título.
Claro es que esto que sucede hoy en Boca no es nuevo, ya que sobran los antecedentes. El de Diego Maradona en el Nápoli o en la Selección de Carlos Bilardo es un ejemplo. Mucho se ha conversado y escrito acerca de que era él quien le decía a sus entrenadores a quienes "prefería" como compañeros. Y la ascedencia de Maradona siempre se hizo sentir.
Enzo Francescoli en el River de Ramón Díaz también fue un ejemplo, muchas veces rumoreado pero nunca confirmado; o Ricardo Bochini con José Omar Pastoriza y Jorge Solari en Independiente.
No le fue bien en esto a Juan Román Riquelme, a quien el actual técnico del Villarreal, el chileno Manuel Pellegrini, no le permitió semejante objetivo cuando le habría planteado, en tiempos en que entre ambos había todavía cierta relación, que le avise antes que al plantel quiénes serían titulares en los partidos.
Marcelo Gallardo pretendió lo mismo con Reinaldo Merlo, el año pasado, en River. El técnico tampoco lo aceptó y renunció, pero contó cuáles fueron los motivos y el "Muñeco" quedó mal parado. Al final, el jugador también fue transferido.
Las historias de este tipo son comunes en el fútbol. Tan comunes como sus finales.