Así comenzó a describir el jefe científico del rompehielos Irizar, Antonio Curtosi, el drámatico momento que le tocó vivir en altamar, junto a niñas y en medio de un mar oscuro y embravecido

Mientras los tripulantes del gigantesco buque estaban en las balsas salvavidas, luego de evacuar el barco que se incendiaba y en plena oscuridad, tuvieron que permanecer "cuerpo a cuerpo" para mantener el calor, debido a las bajas tempraturas reinantes en alta mar.
"Las nenas nunca gritaron, nunca lloraron, al contrario", señaló por su parte la teniente Morales al relatar las horas que vivieron los tripulantes, primero a bordo del rompehielos Irízar y luego en la balsa que sirvió para la evacuación de la embarcación.
En declaraciones radiales, Morales indicó: "Nunca nos imaginamos que podría suceder un incendio, pero desde que se inició, cerca de las 20:15, se iban superando minuto a minuto diferentes situaciones".
"Desde que nos enteramos del fuego y hasta las doce de la noche, permanecimos en la parte de atrás del barco, con ropa de abrigo y con el salvavidas", recordó. Pasada la medianoche "saltamos a la balsa", explicó.
"Estuvimos cerca de tres horas en la balsa, con un mar embravecido y con olas importantes, hasta que vimos las luces del buque petrolero panameño que nos rescató", contó la tripulante de 26 años.
En ese sentido, remarcó que "nadie perdió la calma, ni siquiera las niñas de 10 y 15 años que iban a bordo del rompehielos" que se incendió el martes por la noche a más de 200 kilómetros de las costas argentinas.
"Veníamos para puerto, cambiamos de rumbo y fuimos directamente al buque. Teníamos comunicación permanente con el comandante y él nos iba diciendo cuántas balsas había en el agua y con qué cantidad de gente", señaló.
En total, precisó, el buque Magrit rescató 123 personas a las que iba sacando de las balsas y subiéndolas al barco.
También participaron del rescate el buque argentino San Cayetano y el petrolero de bandera panameña Escarlet-Ibis.
Claudio Velázquez es el segundo responsable del pesquero Magrit. Relató que cuando llegaron al lugar donde se incendiaba el buque Almirante Irizar para ayudar en el rescate, las balsas ya estaban en el agua y lo único que se veía de la embarcación era el fuego contrastando con la noche.
"Cuando recibimos el aviso de emergencia estábamos a 30 millas, en dirección al puerto (de San Antonio), y desde ese momento estuvimos en contacto permanente con el comandante del Irizar y luego guiados por aviones que sobrevolaban la zona hasta las balsas", relató el marino que ayudó en el rescate de los tripulantes del rompehielos, en declaraciones radiales.
"Cuando llegamos, el Irízar estaba a oscuras", agregó, "lo único que se veía era el resplandor del fuego. Las balsas estaban ya todas en el agua, y sólo quedaba el comandante (Guillermo Tarapow) a bordo", tal como es la tradición, explicó.
"Durante la madrugada, cuando se iba aclarando, el fuego ya estaba sofocado", recordó.
Según dijo, las condiciones climáticas "no eran muy favorables" para la gente que estaba en las balsas ni para el rescate, porque "hacía frío y había viento noroeste", pero "el rescate se hizo sin inconvenientes y sin tener que lamentar la pérdida de ninguna vida".
El buque Magrit llegó a las tres de la mañana al lugar donde el Irizar se incendiaba, a 250 kilómetros de la costa de Puerto Madryn, tres horas después de haber recibido el "aviso tres alfa", según detalló Velázquez.
Fuente: Télam y AFP-NA