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29-03-07 | Deportes

Seguidores de Diego coparon calles en su apoyo

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Los alrededores del sanatorio Güemes, como todos los centros de salud donde estuvo internado, son el punto de encuentro de sus seguidores, un puñado de los cuales empezó una vigilia ante sus puertas. Su médico reconoció que no llevaba una "vida coherente"

Seguidores de Diego coparon calles en su apoyo

“Cuando me enteré, dejé todo y me vine", dijo a Télam, Ariel, un remisero de Grand Bourg de 31 años que, enteramente vestido con la indumentaria de Boca, a las 2 de hoy le hacía "el aguante" al astro futbolístico en la entrada del Güemes, con intenciones de quedarse varios días.

"Le deseo que esté bien, que salga adelante. Que lo quiero ver como antes. Él nos dio lo mejor, como jugador y como persona. Aguante Diego", declaró.

"Aguante Diego", se oyó como un eco a alguien que pegó el grito desde su auto al pasar frente a avenida Córdoba 3933, donde está el sanatorio.

Sobre las columnas revestidas de metal del frente del centro de salud había tres carteles improvisados con papel y marcador, y textos muy parecidos.

Una decía: "Fuerza Diego. Aguante. Lucas (Arias, Córdoba)". Y otros dos, con la misma letra, rezaban: "Fuerza Diego. La Boca está contigo. El Gato de La 12. Aguante Diego. Carago (sic)", y "Diego Maradona, el barrio de La Boca está con vos. Fuerza Diego, carago. La 12, El Bostero".

Quien fijó estos dos con cinta adhesiva se identificó precisamente como "El Gato", que tiene 45 años y asegura ser miembro de "La 12", la barra brava del club "xeneize".

"Estuve cuando Diego se descompuso en el partido Chicago-Boca, que lo llevaron a Don Torcuato y después a la Suizo-Argentina, y voy a estar ahora todo lo que haga falta. Dejé todo y vine. Si Diego necesita mi corazón se lo doy", dijo.

Melisa, de 29 años, vecina del sanatorio, que estaba con su hija Joana, de 13, mezcló con el elogio un toque de amistosa reconvención.

"Aunque yo sea de Independiente, reconozco que Diego es lo más grande. Es lo más hermoso que tuvimos, que tenemos. Que se deje de joder con la droga, que se cuide. Le deseo lo mejor", dijo.

La reflexión más profunda la hizo Juan Carlos, un taxista formoseño de 48 años y 16 de profesión en la capital, que llegó a Córdoba y Francisco Acuña de Figueroa no por adhesión al ex astro de Boca y el Napoli de Italia, sino para llevar a un periodista. "Se nota que no es feliz. Tiene dos hijas, tiene guita, pero no es feliz", comentó. El profesional del volante relató que desde que se había difundido la noticia de la nueva internación del ex futbolista había llevado a doce pasajeros, "con diez, el tema de conversación fue Maradona, y muchos creen que el problema siguen siendo las drogas".

"Al Diego le queremos", dijo, usando el leísmo característico de quienes aprendieron a hablar en zonas donde influye el guaraní. Dos trabajadores de la limpieza del sanatorio aseaban pacientemente la vereda resignados al trabajo extra que la novedad les traerá en los próximos días, y con opinión propia sobre el caso.

"Cuando jugaba era el mejor, sin discusión", dijo Sebastián mientras que Adrián tiene un parecer sorprendente: "Muchos me lo discuten pero para mí fue uno del montón, y aquí es un paciente más".
Fuente: Télam y AFP-NA
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