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16-02-07 | Deportes

Sin reacción oficial ante el descontrol en el fútbol

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El gobierno nacional y el bonaerense no logran dar una respuesta ante la serie de hechos violentos. Las peleas en River, de Los Andes-Talleres de Escalada y las amenazas a jugadores, los nuevos capítulos

Sin reacción oficial ante el descontrol en el fútbol

Los continuos incidentes que protagonizan los violentos del fútbol parece no tener fin, mientras el gobierno nacional y el bonaerense no logran dar una respuesta contundente que ponga fin a la irracionalidad y el descontrol en el mundo deportivo.
 
Enfrentamientos con la policía, "guerra" entre brarrabravas y amenazas a jugadores y dirigentes de clubes son el terror que debe soportar el resto de los hinchas y la sociedad en general, que disfrutan de un fútbol competitivo, pero sano.

En los últimos días se vivieron varios actos de violencia. La brutal pelea entre los barrabravas de River, la batalla campal entre las hinchadas de Los Andes y Talleres de Escalada que dejó 50 heridos y el enfrentamiento que protagonizaron un grupo de violentos de Racing y Chicago el domingo último.

Pero la pelea en River que dejó un herido de bala y otros tres por armas blancas fue la que más impactó, ya que fue en medio del quincho del club donde comían decenas de familias que pasaban un día en "paz".

Este serio incidente llevó a la suspensión del Monumental y a una investigación por parte de la Justcia que allanó el club y encontró varias armas blancas. 

El subsecretario de Seguridad en Espectáculos Deportivos, Javier Castrilli, insistió con la responsabilidad que tienen los dirigentes en el flagelo de la violencia en el fútbol.

"Usan a las barras bravas para mantenerse en el poder", por medio de un pacto de connivencia.

Castrilli apuntó también que los directivos se encuentran en esa situación "por miedo, porque los aprietan a ellos o a la familia", pero aclaró que eso no debe suceder, que "no pueden transar con esa mugre".

Sin embargo, los violentos no sólo se contentan con causar destrozos y heridos sino que amenazan de muerte a los dirigentes de clubes y jugadores  por no ser consentidos.

Como fue en el caso del presidente del club de Banfield, por negarse a ceder entradas gratis a los barras o el "apretón" a los jugadores de Racing, donde los tres hinchas denunciados fueron detenidos, pero inexplicablemente liberados más tarde.

Y así, un incotable número de casos donde la violencia en el fútbol parece no tener fin, al menos hasta que las sanciones sean más severas y supongan más suspensiones, derecho de admisión, quita de puntos y hasta la paralización de los partidos.
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