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13-02-07 | Deportes

En River dicen que van a echar a los violentos

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Todo hace pensar que el tiroteo del domingo terminará en la suspensión del Monumental. El club quiere expulsar a Alan y Adrián, pero nada se solucionará si no se toman medidas contra sus “sucesores”

Al anuncio de Javier Castrilli –“todo hace suponer que se clausura el Monumental”-, le seguiría casi con seguridad la expulsión del club de los propios protagonistas de los incidentes del domingo, más precisamente los capos de la barra brava conocida como “Los Borrachos del Tablón”.

Mientras los directivos del club de Núñez se reunían para intentar darle una solución al problema, José María Aguilar, el máximo responsable de la entidad, recibía la noticia de que la cancha de River será suspendida en los próximos días, por un tiempo que se estima en tres fechas.

"Si no hacemos esto, los barras van a terminar gobernando el fútbol", habría dicho el ex árbitro en su círculo íntimo, mientras la fiscal Claudia Barcia realizaba una inspección ocular en el lugar de los incidentes.

Los directivos, lejos de la clemencia, estarían planeando un fuerte golpe y expulsar del club a los jefes de la barra, Alan Schlenker y Adrián Rousseau, además de pedir el derecho de admisión cuando juegue de local, lo haga o no en el Monumental.

Pero la medida sólo recaería sobre los mencionados personajes, dejando atrás una larga lista de barrabravas identificados que por el momento estarían en condiciones de tomar el mando de “Los Borrachos del Tablón”.

Sin ir más lejos, el inicio mismo del conflicto que estalló el domingo hace pensar inmediatamente en esa posibilidad. Hay que remontarse hasta el viaje que varios integrantes de la barra realizaron a Alemania el año pasado para alentar a la Selección en el Mundial.

En aquella oportunidad, cuarenta y dos integrantes de la reconocida barra viajaron a Europa, mientras que una docena de hinchas tuvo que seguir desde Buenos Aires al equipo de José Pekerman.

Aquellos que debieron "bajarse del avión" contaron con la promesa de que iban a recibir una suerte de resarcimiento -unos 10 mil pesos mensuales-, por lo que no hicieron mayores reclamos a los jefes de la barra.

Las cuotas se abonaron regularmente durante los primeros tres meses y luego el compromiso cayó en el olvido, lo que fue generando malestar dentro del grupo, consigna la agencia Noticias Argentinas.

En ese marco, los jefes de la barra, Adrián y Alan, intentaron alcanzar un acuerdo para cumplir con esos requerimientos. Según trascendió, no lo lograron y ante la falta de resultados, estalló el enfrentamiento, antes del partido que River disputó con Lanús.

Está claro que se trata de un grupo organizado, y que por lo tanto no va a tardar en encontrar descendencia si es que efectivamente resulta descabezado por acción de la Justicia o de los propios dirigentes del club.

Incluso ya hay nombres, entre los que se destaca el de Gonzalo, empleado de la institución y “mano derecha” de Adrián, el que mejor parado quedó tras la pelea del domingo.
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