Durante los incidentes entre dos grupos antagónicos de la barra brava de River, los socios que se encontraban dentro del club no podían escapar porque les cerraron las salidas. Un socio contó por Radio 10 cómo fue la odisea
Duró como 40 minutos, que no se pasaban más, explicó Juan Carlos, uno de los testigos directos de los hechos violentos y vergonzos que se vivieron en la tarde de ayer en la zona de piletas del estadio Monumental.
Mientras se enfrentaban los muchachos de Alan Schenkler con los de Adrián Russeau, los ruidos de balazos se hicieron frecuentes y entonces las familias que se encontraban disfrutando de un día de pileta comenzaron a desesperarse.
Se escuchaban tiros y nos arrojamos al piso, contó el mismo testigo. Y agregó que uno de los peores momentos fue cuando empezaron a sacar a los bebés y a los más chiquitos por un quiosco para evitar que les pasara algo.
Sin embargo, lo peor vino después, cuando muchos de los socios quisieron escapar de la zona. Así, se encontraron con que la situación fue ganada por la desidia. Nos cerraron las puertas de salida y no teníamos a dónde escapar, recordó.
Tanto Alan como Adrián son socios de River desde hace tiempo y tienen antecedentes policiales.
Se sabe que viajaron a Alemania a seguir en vivo el Mundial y que se mueven por el club de Núñez con total impunidad. Impunidad que ayer pudo haberle costado la vida a algún otro socio del club.