El mandatario iraní provocó un escándalo cuando se refirió a las víctimas del 11 de septiembre, lo que provocó que las delegaciones de varios países se retiraran del recinto como gesto de repudio

Al igual que el año pasado, el discurso del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, produjo grandes manifestaciones de rechazo y repudio.
En las calles de Nueva York, los manifestantes expresaron su descontento con consignas, pancartas y letreros gigantes por la participación de Ahmadinejad ante Naciones Unidas, y argumentaron que el mandatario no los representa y que además encabeza un régimen tirano en esta nación.
Ahmadinejad dijo que existen tres "teorías" sobre los atentados del 11-S. Entre ellas que "ciertos sectores en el gobierno norteamericano orquestaron el atentado para revertir el declive de la economía norteamericana y su control de Medio Oriente, para salvar al régimen sionista".
"La mayoría del pueblo norteamericano y otros países y políticos están de acuerdo con este punto de vista", agregó.
Evocando una segunda teoría, el presidente iraní agregó: el atentado "fue realizado por un grupo terrorista pero el gobierno norteamericano lo respaldó y sacó ventaja de esa situación".
La tercer teoría, agregó, es que "un grupo terrorista muy poderoso y complejo, capaz de pasar a través de todas las capas de los sistemas de inteligencia y de seguridad norteamericanos, perpetró el atentado".
Cuando pronunció estas palabras, numerosos diplomáticos abandonaron ostensiblemente el salón.
El polémico mandatario también reiteró sus ataques contra el capitalismo, consideró a Afganistán y a Irak como países ocupados y se quejó de la pérdida de la ética y la moral.
Lo mismo sucedió en la Asamblea General de la ONU de 2009, donde el recinto quedó prácticamente vacío cuando Ahmadinejad dio su discurso.