El Ministerio de Sanidad lanzó en mayo la reforma de la ley de tabaco con una filosofía: nadie podrá fumar en un espacio público cerrado. Ni bares, ni restaurantes, ni bodas. Hasta el 7 de septiembre se recibirán posibles modificaciones

La propuesta del gobierno español sólo permitirá fumar en cárceles, psiquiátricos, hoteles y los denominados "clubes de fumadores", establecimientos privados que suelen estar atendidos por camareros.
Con esta última excepción se abría la puerta a que bares y restaurantes se convirtieran en clubes privados para permitir el tabaco, aunque la propia ministra de Sanidad española, Trinidad Jiménez, pidió que durante la tramitación parlamentaria se eliminara esta excepción.
Desde hace dos meses, los grupos parlamentarios trabajan en las enmiendas que pueden mejorar la propuesta gubernamental. Tienen hasta el 7 de septiembre para presentar sus modificaciones, aunque todo apunta a que más de un grupo pedirá una prórroga para presentar sus enmiendas.
Si no hay retrasos, será en octubre cuando se empiecen a fijar las posiciones de cada grupo. Estas son algunas de las propuestas que pueden cambiar la ley:
Limitaciones al aire libre: no se podrá fumar ni en parques infantiles ni en la puerta de hospitales.
Restaurantes y bares: el gobierno está dispuesto a dar a los que son los "mayores damnificados" ventajas fiscales y estímulos económicos.
Terrazas de locales de ocio: se permitirá fumar en terrazas siempre y cuando éstas no tengan toldos o algún tipo de techo.
Venta de tabaco: salvo máquinas expendendoras y kioscos, los demás comercios no podrán vender cigarrillos. Reclaman las estaciones de servicio, los bares y los restaurantes.
Tratamientos con ayuda estatal española: se pedirá que la financiación para dejar el vicio sea pública.
Habitaciones de hoteles: sólo en el 30% de las habitaciones estará permitido fumar.
Cigarrillos electrónicos: tampoco estarán permitidos porque según los expertos crean "conflictos potenciales" y no ayudan a dejar el hábito.