Las autoridades chilenas extendieron el toque de queda en Concepción, la segunda ciudad más grande del país, mientras los militares redoblaban sus esfuerzos por controlar la ola de robos y crímenes, tras el devastador terremoto del sábado

Un toque de queda nocturno en la asolada ciudad de Concepción fue extendido hasta el mediodía de hoy luego de que saqueadores quemaron tiendas, y los residentes se quejaron por un deterioro en la seguridad y la lenta entrega por parte del Gobierno de alimentos y otros suministros básicos.
Pese al arribo de miles de soldados para apoyar a la policía local, las autoridades luchaban por restaurar el orden en la ciudad que sufrió la peor parte del sismo de magnitud 8,8 de la madrugada del sábado que dejó al menos 723 muertos.
Residentes en Concepción dijeron que estaban organizando grupos para defender sus propiedades de ladrones y saqueadores, que según dijo el lunes la alcaldesa de la ciudad se estaban volviendo más organizados.
"La ayuda del Gobierno ha sido lentísima, muy lenta", dijo Carolina Contreras, profesora de 36 años que vive cerca de la ciudad de Concepción.
"No tenemos agua ni luz; no hay nada. Los militares recién llegaron ayer y eso no alcanza para controlar la situación. Los vecinos donde yo vivo se organizaron para defendernos porque están saqueando las casas", agregó.
La presidenta Michelle Bachelet, que condenó "el pillaje (robos) y la delincuencia", envió 7.000 soldados a la región e impuso toques de queda para restaurar el orden, diciendo que su Gobierno está enviando comida y medicamentos.
El devastador sismo se produjo en momentos en que la economía más estable de América Latina trataba de recuperarse de una recesión causada por la crisis financiera global.
El daño económico ocasionado podría exceder los 15.000 millones de dólares, de acuerdo con la firma AIR Worldwide, una empresa que analiza el impacto financiero de desastres naturales.
Pero tanto el costo humano como el económico podrían haber sido mucho peores debido a la magnitud del sismo, uno de los más poderosos registrados en la historia.
El Gobierno reconoció que ha debido luchar para proveer ayuda con prontitud debido a los caminos dañados y los cortes de energía causados por el sismo.
Los residentes también criticaron la respuesta del Gobierno en la asolada ciudad de Talca, donde el principal hospital colapsó parcialmente, obligando a los doctores y enfermeras a atender a las víctimas en una clínica.
"No hemos recibido ninguna ayuda del Gobierno. Esperábamos más y todavía esperamos tres cosas básicas: comida, agua y electricidad", dijo Damian Vera Vergara, de 68 años.
Fuente: Reuters