Un choque entre seguidores de un cardenal aliado de Berlusconi y los partidarios de la no injerencia en política, desembocó en una denuncia contra la "campaña difamatoria contra la Santa Sede que implica al mismo Pontífice"

La Secretaría de Estado vaticana, que dirige el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Papa, aseguró que hay en curso "una campaña difamatoria contra la Santa Sede que implica al mismo Pontífice".
La nota desmiente las reconstrucciones de prensa que sostienen que fue el director de L'Osservatore Romano (órgano de prensa del Vaticano), Giovanni Maria Vian, quien conspiró contra Dino Boffo, ex director de Avvenire, que salió del diario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) en septiembre tras ser atacado por Il Giornale, el periódico de la familia Berlusconi, a causa de su supuesta homosexualidad.
Bertone aseguró que "es falso que la velina (nota secreta) contra el ex director Boffo saliese de L'Osservatore romano", como se publicó estos días, y agregó: "El Papa, que siempre ha estado informado, deplora estos ataques injustos e injuriosos, renueva su plena confianza en sus colaboradores y reza para que quien se preocupa verdaderamente por el bien de la Iglesia actúe con todas sus fuerzas para garantizar la verdad y la justicia".
El tono de la respuesta oficial por parte del Vaticano tiene directa relación con la escalada que se suscitó en la Santa Sede entorno a la posición a tomar frente al gobierno de Silvio Berlusconi.
"Se trata de una revuelta de Camillo Ruini y los partidarios del concubinato político con Berlusconi y su número dos, el beato Gianni Letta", explicó el vaticanista Giancarlo Zizola, quien precisó: "Son los cardenales y obispos nombrados por Ruini en su día. Están dispuestos a hacer 'carrera', como señaló el Papa el viernes pasado en un discurso, aunque ello suponga hacer la vista gorda ante el despliegue de libertinaje sexual o moral del primer ministro y pactar con el poder para obtener leyes favorables y ventajas económicas o personales".
Por otro lado, se encuentran los jerarcas de la Santa Sede que, en sintonía con la línea del Papa y de Bertone, piensan que la Iglesia debe estar presente en el debate social, sin callarse las verdades pero sin rebajarse a pactos que supongan limitar su independencia.
"Bertone en 2007 escribió una carta a Bagnasco, el director de la CEI, diciéndole dos cosas: que no se ocupara más de las relaciones con el poder y los partidos, y que evangelizara a un país descristianizado", recuerda Zizola.
La batalla empezó a ser pública el pasado otoño, cuando Il Giornale destapó, basándose en un anónimo llegado a su redacción, que el director de Avvenire, Dino Boffo, tenía antecedentes judiciales por acoso telefónico a una mujer que sería en realidad la esposa del hombre que era su amante secreto.
Paradójicamente, Boffo es un hombre de Ruini, pero se había desviado de la línea marcada por su octogenario padrino, autor del "proyecto cultural" que preconizó la ocupación del poder político en sus años al frente de la CEI, al criticar, si bien de forma liviana, las andanzas del Cavaliere con velinas como Noemi Letizia y escorts como Patrizia D'Addario.
El director de Il Giornale, Vittorio Feltri, había sido nombrado para el cargo en agosto por Silvio Berlusconi, y el ataque contra Boffo supuso el explosivo inicial de la reacción del entorno del primer ministro contra quienes habían osado criticar sus acciones.
Hace un par de semanas, Feltri, que ahora está amenazado de expulsión del Colegio de Periodistas por haber publicado esa noticia falsa, se reunió a almorzar con el dimitido Boffo en el restaurante Berti de Milán, a la luz de todos, y en teoría le pidió disculpas explicándole que la nota anónima había salido de los propios palacios vaticanos. Tras la reunión, algunos periódicos afirmaron que habría sido Giovanni Maria Vian quien habría filtrado el venenoso mensaje.
Ahora, el Papa en persona desmiente esa versión y defiende a Vian de las "falsedades", quizá para intentar frenar una guerra civil que ya es vox populi. Las armas están, sin embargo, cargadas. Ruini se ha reunido varias veces en los últimos meses con Berlusconi, Letta y el presidente del Congreso italiano, Gianfranco Fini, sin informar a Bertone.
Fuente: El País de España