El número preocupa a las autoridades, sobretodo por la designación de la ciudad como sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Las ONG de Derechos Humanos denuncian abusos policiales

El estado brasileño de Río de Janeiro acumula 7.027 muertes violentas entre enero y noviembre de 2009, según informó el gobierno regional.
Por tipo de muertes, en la región -donde viven cerca de 15 millones de habitantes- se registraron 5.318 asesinatos en los once meses señalados, según el balance divulgado por el Instituto de Seguridad Pública regional.
Los homicidios en segundo grado sumaron 230, ocurridos en robos o trifulcas, y fueron hallados 476 cadáveres cuya causa está bajo investigación, por lo que inicialmente no se registran como asesinatos.
También se contabilizaron 29 policías muertos en servicio y 974 presuntos delincuentes fallecidos en enfrentamientos con los agentes del orden.
De estos índices, el número de asesinatos es el único que empeoró entre enero y noviembre, puesto que se registró un aumento de 2%, según las cifras del órgano de seguridad regional.
El resto de indicadores reflejó ligeras reducciones, incluyendo el número de víctimas mortales ocurridas en tiroteos con la Policía, punto que preocupa especialmente a los organismos internacionales que celan por la defensa de los derechos humanos.
El último en levantar la voz fue Human Rights Watch (HRW), organización defensora de los derechos humanos, que en diciembre publicó un informe en Río de Janeiro en el que denunció la muerte de 11.000 personas a manos de la Policía carioca y de la de San Pablo en los últimos cinco años.
El director de HRW para las Américas, José Miguel Vivanco, afirmó que "una cantidad significativa" de estas muertes fueron ejecuciones extrajudiciales que, en su mayoría, quedaron impunes.
En 2008 la Policía de Río se cobró la vida de 1.137 supuestos delincuentes, frente a los 371 registrados en los Estados Unidos en igual período, según una comparación recogida en el informe de HRW.
La seguridad de la segunda mayor ciudad de Brasil se ha convertido en una preocupación internacional desde que fuera elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, en octubre pasado.