
Un hombre del estado norteamericano de Florida fue exonerado y luego puesto en libertad, tras haber permanecido 35 años en la cárcel, después de que un examen de ADN demostró que era inocente.
James Bain fue condenado a cadena perpetua en 1974, cuando tenía 19 años, por el robo y asesinato de un niño de nueve años, según reportó la agencia italiana Ansa. El hombre siempre alegó ser inocente y pidió durante años la prueba del ADN y finalmente la obtuvo luego de la organización Project Innocence de Florida tomó su caso.
Tras el examen, cuyos resultados fueron dados a conocer la semana pasada, quedó claro que Bain no había cometido el hecho. Ayer, un juez ordenó la libertad James Bain, que tiene actualmente 54 años.