El primer ministro italiano es el primer dirigente occidental que visita Bielorrusia desde 1994, cuando Alexander Lukanshenko llegó al poder. Lleva 15 años en la presidencia y es criticado por modificar la Constitución para seguir al mando

Silvio Berlusconi no ahorró durante su visita a Bielorrusia halagos hacia el denominado "último dictador de Europa", a quien los gobiernos occidentales y las asociaciones de derechos humanos consideran unánimemente un tirano, publica hoy el diario español El Mundo.
El presidente Alexander Lukanshenko "persigue a todos aquellos que le critican" y "se encargó de acabar con la prensa independiente". Además, sostiene que "lleva desde 15 años en el poder y no dudó en modificar la Constitución para poder seguir allí instalado. Ha ganado tres elecciones, sí, pero siempre gracias a fraudes y manipulaciones, como denuncia la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)", argumenta el rotativo.
Al parecer, Il Cavaliere dijo que "el pueblo le ama, como lo demuestran los resultados de las últimas elecciones, reconocidos por todo el mundo". Sin embargo, parece desconocer que los comicios de 2006 sucitaron numerosas denuncias de fraude.
El periódico español sostiene que unas denuncias secundadas por la OSCE y por los críticos de su gobierno, "subrayan que el presidente bielorruso se encargo de prohibir que observadores del Parlamento Europeo supervisaran las elecciones".
En Italia, la palabras condescendientes hacia Lukanshenko provocaorn un alud de críticas por parte de la oposición de centro-izquierda y de exponentes del centro-derecha católico.
El democristiano Pier Ferdinand Casini declaró: "Ya me dejó boquiabierto el hecho de que nuestro primer ministro se convirtiera en el primer jefe de gobierno occidental en acudir en visita oficial a Bielorrusia desde la llegada al poder del dictador Lukanshenko. Pero eso no es nada ante el desconcierto de leer los elogios de nuestro primer ministro a Lukashenko".