El destituido mandatario de Honduras habló luego del intento fallido de aterrizaje en su país. "Soldados de la patria, en nombre de Dios, les pido, les suplico y les ordeno que no repriman más al pueblo hondureño", señaló, tras la represión que terminó con la muerte de dos manifestantes. A su vez, apuntó: "Para que vuelva la calma, tiene que volver el presidente elegido". Cristina Kirchner regresa a la Argentina
El depuesto presidente Manuel Zelaya, en conferencia de prensa, se refirió a los hechos de violencias registrados ayer en Honduras, cuando intentó aterrizar en su país, y dijo que "se sumaron a la vergüenza de los hondureños, de violencia y de irrespeto a los derechos humanos".
A su vez, indicó que pretende solidarizarse con las familias de los muertos del domingo y apuntó: "Esto es un acto criminal y no puede quedar impune. Los criminales no pueden dirigir el país y tienen que pagar sus crímenes".
Además, el depuesto presidente de Honduras llamó al Ejército de su país a no apuntar con sus fusiles ni matar a sus hermanos hondureños. "Soldados de la patria hondureños, en nombre de Dios, les pido, les suplico y les ordeno que no repriman más al pueblo", agregó Zelaya, para luego destacar la presencia de los presidentes democráticos que lo acompañan esta madrugada.
Finalmente, aseguró que "para que vuelva la calma a Honduras, tiene que volver el presidente elegido por los hondureños".
En El Salvador, a donde Zelaya arribó luego de que los militares golpistas de Honduras le impidieran retornar a su país, fue recibido por el canciller salvadoreño, Hugo Martínez. De inmediato, se reunió con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, así como con los presidentes de la Argentina, Cristina Kirchner; Ecuador, Rafael Correa, y Paraguay, Fernando Lugo.
Por su parte, la presidente Cristina Kirchner habló en representación de los mandatarios Correa y Lugo, que le encomenadaron pronunciar palabras en nombre de ellos. Señaló que "hablo en nombre de millones de ciudadanos del mundo que en el siglo XXI han decidido que la democracia es un bien insustituible, es la garantía última y definitiva para la vigencia irrestricta de los derechos humanos que en el siglo 20 han sido violentados".
Agregó, luego: "Vimos que la democracia no es un bien definitivo sino que debe construirse todos los días no sólo de las autoridades por parte de todos lo ciudadanos".
Además, remarcó que "lo estamos haciendo en el marco de lo que muchos venimos reclamando hace tiempo en un mundo que se había vuelto peligrosamente unilateral", llamando al multilateralismo "como la garantía definitiva de que ninguna nación, ningún individuo pueda sentirse superior sobre el resto y decidir en nombre de todos".
Asimismo, destacó que "cumplimos el mandato del respeto de los derechos humanos. Reaccionamos contra eso que pasa en Honduras pero no defendemos a Zelaya sino a todos y cada uno de nosotros. Estoy en nombre de mis hijos y de los hijos de mis hijos y de los hijos de ustedes de que la única garantía de vivir es la democracia".
Antes de hablar Zelaya, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, reiteró que continuará haciendo "todas las gestiones diplomáticas" para que en Honduras se restablezca el orden constitucional y se restituya a Zelaya en la presidencia".
En iguales términos se pronunció el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel dEscoto, quien además reiteró que tiene un mandato del organismo mundial, que ha rechazado el golpe y que clama por el retorno de la democracia en Honduras como un signo importante de la revitalización de la ONU.
En tanto, el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, reiteró la "hospitalidad de El Salvador, que ha seguido con preocupación lo sucedido en Honduras" desde hace una semana. "A nadie escapa la posición de El Salvador de condena enérgica del golpe de Estado y de exigir la inmediata restitución del presidente Zelaya. Nuestro gobierno no ha reconocido a los que han usurpado el gobierno en Honduras y que lo están ejerciendo en forma ilegítima", apuntó Funes.
La llegada que no fue
Tras realizar dos vuelos rasantes sobre la pista del aeropuerto de Tegucigalpa, Zelaya desistió de aterrizar en Honduras porque los militares se lo "impidieron". "Pusieron obstáculos en la pista y amenazan con interceptarnos con aviones de la Fuerza Aérea", puntualizó el presidente depuesto desde la aeronave.
Ante esto, siguió viaje hacia El Salvador, previa escala en Nicaragua, donde fue recibido por el canciller salvadoreño, Hugo Martínez. De inmediato, se reunió con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como con los presidentes de la Argentina, Ecuador y Paraguay.
Antes, el mandatario destituido había adelantado que iba a participar de una reunión con los demás integrantes de la Organización de Estados Americanos para hallar una solución al drama que vive Honduras.
Sin embargo, hizo saber que buscará "otro mecanismo para entrar al país y poner fin a la Barbarie que hay en Honduras". "Debe haber alguien que ponga límites y orden. Esto nace de un atropello, de una élite que toma el poder por la fuerza y las armas", añadió.
Asimismo, exigió al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que tome "medidas" para que pueda retomar el mando en su país. "Les pedimos a las diferentes potencias que se tomen medidas cuando existen este tipo de atropellos", concluyó.
Al menos dos muertos
La primera comunicación desde el avión, se produjo minutos después que en las inmediaciones de la estación aérea se generaran violentos enfrentamientos entre sus seguidores y las fuerzas del orden. (Ver notas relacionadas).
Mientras tanto, al borde de la pista y en los alrededores de la estación aérea, más de 100.000 seguidores de Zelaya se encontraban esperando desde la mañana el retorno de su líder frente a un impresionante operativo militar y policial y si bien todo había transcurrido en calma, alrededor de las 16 (19 de Buenos Aires) comenzaron a generarse choques entre ambos bandos que se transformaron en violentos con el correr de los minutos, incluso con el sonido de detonaciones de armas de fuego.
Sin mencionar algo sobre esos incidentes, Zelaya enfatizó que "lo mejor para el país es terminar con este régimen represivo para volver a la tranquilidad que se necesita.
"Todas las naciones del mundo, sin excepción, han roto las relaciones con Honduras, han retirado sus embajadores y creo que esto le debe servir de lección a los que en algún lugar del mundo están intentando romper los estados civiles que deben prevalecer sobre la faz de nuestro planeta, agregó finalmente el derrocado mandatario.