El trabajador, un "sin papeles" boliviano que estaba en España, sufrió la amputación de su miembro mientras trabajaba en una panadería. Su jornada laboral era de 12 horas y su paga de 700 euros

La historia del inmigrante boliviano Franns Rilles Melgar Vargas, de 33 años, es una postal típica de la explotación que sufren muchos sin papeles en España, quienes van en busca de trabajo y son sometidos a niveles de explotación jamás imaginadas, al menos no ya entrados en el siglo XXI.
Este hombre, que con su familia vive en la Madre Patria, estaba trabajando en una panadería de Valencia cuando sufrió la amputación de su brazo a la altura del codo. Ante semejante accidente laboral, uno de sus jefes tomó el miembro del trabajador y lo arrojó a la basura, para luego llevar al inmigrante hasta una zona cercana a un hospital, donde antes de dejarlo le recomendó que dijera que había tenido una desgracia.
Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, reconoció que "estamos ante un caso repugnante y dijo que "esto no puede repetirse".
Mientras tanto, los dos empresarios dueños del lugar fueron detenidos y podrían enfrentar una pena que va desde los seis hasta los 10 años de prisión, mientras que la panadería fue clausurada.
De hecho, Celestino Corbacho, titular del Ministerio de Trabajo, dijo que "debe caer todo el peso de la ley (sobre el empresario), porque no le prestó la atención necesaria al obrero accidentado".
Por su parte, fuentes de la Fiscalía dijeron que "no solo se está ante una grave falta de medidas de seguridad laboral sino ante el posible delito de omisión de auxilio y socorro por parte del empresario", publicó el diario Clarín.