El gobierno indio volvió a insistir con la participación de paquistaníes en la matanza de Bombay. Y prometió que los autores de "este crimen terrible serán castigados"

"Le hemos dicho al mundo que el pueblo de India experimentó un sentimiento de daño y enojo como nunca antes tuvo, debido a los ataques terroristas en Bombay", dijo el premier Manmohan Singh en declaraciones en Nueva Delhi.
"Es obligación de todos los afectados que los autores de este crimen horrible sean castigados", agregó el jefe de gobierno.
Al menos 171 personas murieron y casi 300 fueron heridas la semana pasada en Bombay cuando un comando islamista atacó diez sitios de la ciudad india y se atrincheró con rehenes en tres de ellos desde el miércoles al sábado, cuando la sangrienta saga culminó con la muerte del último atacante que resistía.
India dijo ya que el único atacante que quedó con vida confesó que el grupo comando estaba integrado por 10 paquistaníes y fue entrenado en Pakistán por la proscripta organización islamista Lashkar-e-Taiba, que desde hace años lucha por independizar la parte india de la región de Cachemira, de mayoría musulmana.
Señalado por India, el gobierno paquistaní negó cualquier responsabilidad en los ataques, prometió "fuertes medidas" contra las personas de su país que hayan estado involucradas y dijo que colaborará "plenamente" con la investigación.
Horas antes de las declaraciones de Singh, el principal responsable de la seguridad interior de India insinuó claramente que Nueva Delhi piensa en grupos paquistaníes como responsables de los ataques.
"Hay una amplia evidencia que muestra que la fuente de estos ataques terroristas está claramente vinculada con organizaciones que en pasado fueron identificadas como aquellas que estuvieron detrás de ataques contra India", dijo el nuevo ministro del Interior, Palaniappan Chidambaram.
Durante una visita a algunos de los sitios de Bombay atacados, el ministro admitió que "fallas" en los sistemas de vigilancia e inteligencia del país permitieron los ataques.
En Pakistán, la organización de caridad islámica Jamaat-ud-Dawa, acusada por los Estados Unidos de ser el brazo social de Lashkar, negó hoy cualquier conexión con los ataques, según informó la cadena de noticias CNN.
"Es cierto que en el pasado teníamos lazos con Lashkar-e-Taiba, pero por favor, recuerde, el pasado es el pasado", dijo Abdullah Muntazir, vocero de la organización, que tiene su base en la ciudad paquistaní de Lahore.
"Somos víctimas de la propaganda sin sustento de India, no estamos involucrados en los ataques, sólo hacemos tareas de caridad y nada más", agregó el portavoz.
Fuente: Télam