Las elecciones de hoy en los Estados Unidos no sólo decidirán quién será el próximo jefe de estado. Los electores también opinarán sobre cuestiones como el aborto y el matrimonio homosexual

La elección de hoy en los Estados Unidos además de decidir si John McCain o Barack Obama es el nuevo presidente de ese país, dilucidará las preferencias de los votantes en otros temas.
La boleta que deberán completar los ciudadanos de sólo 36 estados incluye 152 preguntas sobre cuestiones como el derecho al aborto en Dakota del Sur, la legalización de la eutanasia en Washington o el matrimonio entre homosexuales en California, informó el diario El País en su edición web.
Uno de los tópicos más curiosos que se tratarán es la legalización de las carreras de perros.
Grandes ciudades versus pueblos
El republicano John McCain y su compañera de campaña, la gobernadora de Alaska Sarah Palin, trataron de transformar la batalla por las elecciones en una pelea entre las grandes ciudades y los residentes de pequeños pueblos, que algunos republicanos han apodado como "la América verdadera", informó la agencia Reuters.
Ante la volatilidad de las bolsas, millones de norteamericanos se han enfrentado a la pérdida de sus casas y trabajos, por lo que temas como el matrimonio entre homosexuales y el aborto -que constituían la base cristiana de los republicanos en el pasado- ya no son las principales preocupaciones de los votantes, situación que muy probablemente se verá reflejada en las urnas.
Los analistas dicen que estos debates han jugado un papel distinto al tener la crisis económica como telón de fondo, permitiendo un foco de valores y carácter más amplio. Este cambio es visto como la principal razón por la cual el candidato Barack Obama lidera en los sondeos.
"La avanzada en los debates de temas sociales se ha trasladado desde política a visiones mundiales más amplias, se ha movido a un elitismo costero versus el centro de América", dijo Michael Lindsay, sociólogo político de la Universidad Rice.
El candidato demócrata encendió la ira de varios norteamericanos en abril, al sugerir que "amargados" votantes de pequeños poblados estaban aferrándose a las armas y a la religión debido a las penurias económicas.
"El nuevo frente, en la medida en que haya uno, es un conflicto rural-urbano de valores, con Palin hablando acerca de la verdadera América, la patriótica América", sostuvo Cal Jillson, de la Universidad Southern Methodist, en Dallas.
Estas líneas de batalla también reflejan una reacción conservadora en contra de una cultura permisiva, ampliamente extendida, que se remonta a la década de 1960.
Luchando contra 1968
"Ha habido un esfuerzo generalizado para asociar a Obama con el radicalismo de la década de 1960. Es una guerra cultural en distintas formas", apuntó David Gushee, profesor de ética cristiana de la Universidad de Mercer e importante activista evangélico moderado.
Por ejemplo, la campaña de McCain ha trabajado para vincular a Obama con el radical de 1960 William Ayers, quien actualmente es un profesor en Chicago, y para tachar al candidato de socialista.
En el radio conservador cristiano, el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo se mantienen como temas constantes de conversación y de reportes noticiosos, así como también amplían el cuestionamiento al carácter de Obama.
"Fue necesario un dramático choque económico para sacudir a algunas personas de su guerra cultural", indicó Jillson.
Actualmente, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en tres estados y los perfiles de homosexuales son regular y positivamente retratados en la cultura popular.
A través de los años, los sondeos han mostrado una disminución en la oposición a uniones entre personas del mismo sexo, pero la resistencia aún es fuerte. Por otra parte, uno de cada cuatro norteamericanos se considera evangélico y decenas de millones de ellos creen que la Biblia es la palabra literal de Dios.