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Domingo 29 de Noviembre
01-11-08 | Mundo Imprimir
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Colegio Electoral: garantía de federalismo en EEUU

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Esta institución, vigente desde que ese país existe como república, implica la elección indirecta del presidente a través de electores que representan a cada Estado

El Colegio Electoral de los Estados Unidos constituye, a pesar de las críticas y las polémicas -como la elección del año 2000-, en un baluarte de los distritos más pequeños y en una garantía del federalismo.

Los redactores de la Constitución norteamericana en 1787 crearon el Colegio Electoral como una alternativa a la elección del presidente mediante el voto popular (directa) o a través del Congreso (como es en los sistemas parlamentarios), obligando al candidato a superar un mínimo de electores, que hoy en día es 270 (de un total 538).

Así, cada estado elige una cantidad determinada de miembros del Colegio igual al número de sus senadores (dos por cada uno) sumado a la cantidad de legisladores que le corresponden según su población en la Cámara de Representantes. De esta forma, estados con mayor densidad demográfica contarán con más cantidad de electores (California, Texas y Nueva York, con 55, 34 y 31 respectivamente, por ejemplo) y los de menor población, con menos (Alaska, Wyoming y Montana, con 3 cada uno, por ejemplo).

"El Colegio Electoral se crea por una cuestión de balance de poder entre el Norte y el Sur estadounidenses, principalmente para que la gente votara directamente a los electores y así ellos, en cónclave, eligieran al presidente", explicó a Télam el licenciado Juan Battaleme, politólogo y profesor de Relaciones Internacionales en la UBA y la UADE.

"El presidente antes surgía de esa negociación en el Colegio, a partir de un balance de poder doméstico. Con el tiempo, (esa costumbre) se fue perdiendo", añadió.

Con este sistema de elección presidencial, los Estados con menor población y alejados de las metrópolis se aseguran que los candidatos también se interesen por ellos: "Sino, por distribución poblacional, habría estados que (para los postulantes) no importarían en cuanto a caudal de votos. Es una garantía de que funcione el federalismo", opinó Battaleme.

¿Por qué esto es así? Porque si el objetivo del candidato fuera solamente ganar el voto popular, la asimetría demográfica del país es tal que al postulante le bastaría con obtener grandes resultados tan sólo en los Estados con mayor población (California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois, Pennsylvania y Ohio), dejando fuera de competencia real en el mapa político a más de cuarenta estados.

En cambio, por el Colegio Electoral, no importa por cuántos votos gane un candidato en los grandes centros urbanos (aunque consiga el 50% u 80%, la cantidad de electores es la misma), igualmente necesitará sumar al menos algunos de los votos de los electores de los estados menos poblados.

"Por esto fueron ganando preponderancia los 'wing-states (estados sin tendencia definida, que pueden votar tanto demócratas o republicanos), porque cuando el resultado es ajustado, ganar sus electores cobra más importancia", consideró.

Battaleme comentó que "la crítica tradicional que se le hace a este sistema es la diferencia que puede surgir entre voto popular y cantidad de electores ganados, como en el año 2000".

En aquella oportunidad, el presidente George W. Bush le ganó la votación en el Colegio Electoral al ex vicepresidente Al Gore por 271 a 266, pero obtuvo alrededor de medio millón menos de sufragios en el comicio.

Antecedentes históricos
Otros dos presidentes, Rutherford Hayes en 1876, y Benjamín Harrison en 1888, llegaron a la presidencia sin ganar el voto popular, mientras que en 1824 ningún candidato superó la cantidad necesaria de electores para ser proclamado presidente, por lo que la Cámara de Representantes eligió en votación a Quincy Adams, en un procedimiento que previene la Constitución en este tipo de situaciones. Al ser consultado sobre si este sistema tiene perspectivas de ser modificado, Battaleme afirmó que "no, porque a los norteamericanos les es útil.

El Colegio Electoral nació con la carta magna y algunos lo miran como una reliquia constitucional. No creo que vaya a haber una enmienda para reformarlo".

Fuente: Télam

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