Luego de echar de Bolivia al embajador norteamericano, el mandatario le dijo a su vicepresidente: "Quisiera morirme; hicimos historia". También expresó que el cambio continuará, aunque no sea Presidente

El presidente boliviano, Evo Morales, reveló que sintió satisfacción tras la histórica declaratoria de persona "non grata" y posterior expulsión del embajador de los Estados Unidos en Bolivia, Philip S. Goldberg.
El mandatario reveló, a través de la red radial estatal Patria Nueva, un comentario que hizo hace un mes a su vicepresidente, Álvaro García Linera.
"Después de declarar persona no deseable al embajador de los Estados Unidos, y de tomar algunas políticas muy importantes en lo estructural, yo le dije: Álvaro, quisiera morirme; hicimos historia", agregó.
Cabe recordar que Morales el 10 de septiembre hizo pública la inesperada declaratoria contra el embajador norteamericano.
El presidente de Bolivia sostuvo que el embajador Philip Goldberg buscaba dividir Bolivia al apoyar las protestas en cinco de los nueve departamentos del país, que duraron tres semanas y dejaron al menos 19 muertos en los departamentos de Pando y Santa Cruz.
El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, como represalia a la expulsión de Goldberg, hizo lo mismo con el embajador boliviano, el periodista Gustavo Guzmán, e incluyó a Bolivia en la lista negra del narcotráfico, además de anunciar el fin del beneficio de preferencias arancelarias para exportaciones bolivianas.
Pese al retruque norteamericano, Morales aseguró que el proceso de cambio y transformación profunda en Bolivia continuará con él o sin él. "El cambio es imparable con Evo o con Álvaro, o sin Evo o sin Álvaro", concluyó.