En Guatemala, lo hizo "por celos" hacia su ex pareja. Ingresó a un edificio, tomó a 43 personas como rehenes y amenazó con una explosión. Cuatro horas después, se rindió

El hombre que se atrincheró en un edificio del centro de Guatemala se entregó esta madrugada a la Policía luego de tener por cuatro horas a 43 rehenes y amanezar con hacer estallar una bomba.
El hombre, identificado como el guatemalteco Luis Fernando Escobar Martínez, de 29 años de edad, disparó en la pierna a un agente de seguridad del edificio, informó el portavoz de la Policía Nacional Civil de Guatemala, Donald González, quien dijo que a "aún no sabemos cuáles son las demandas" del secuestrador.
González precisó: "no estamos seguros si realmente tiene algún explosivo, pero no vamos a arriesgar a los rehenes", sin embargo, indicó que han enviado unidades especializadas de la PNC que se encuentran a una distancia prudencial del lugar.
El edificio donde se encontraba el secuestrador con los rehenes es de oficinas y está situado en una zona céntrica de la capital guatemalteca.
Un grupo de Bomberos Voluntarios que ingresó a la edificación para tratar de convencer a Escobar Martínez de que deponga su actitud, fue recibido a tiros por el agresor, quien les exigió que se retirarán del lugar bajo amenaza de hacer explotar la supuesta bomba.
Varios testigos han indicado a emisoras de radio locales que Escobar Martínez ingresó al edificio con un arma de fuego y un paquete que simula contener un artefacto explosivo.
Fuentes extraoficiales atribuyeron el hecho a un "problema sentimental" del agresor, situación que no ha sido confirmada por las autoridades.
Centenares de personas se han aglomerado a las afueras del edificio, pese a las advertencias que les hacen las fuerzas de seguridad para que evacúen el área.
La PNC ha enviado a expertos en negociaciones en situaciones de crisis y psicólogos para persuadir a Escobar Martínez para que se entregue.
"Sólo muerto me sacarán del edificio"
Así lo dijo el secuestrador, a los Bomberos Voluntarios, a los que además pidió un ordenador portátil con conexión a internet y comida para los rehenes.
Un portavoz de ese cuerpo de socorro declaró a los medios de comunicación que "el hombre había pedido que no se ejecute ninguna acción de rescate por parte de la policía, porque de lo contrario hará explotar la bomba que tiene en sus manos".
Una fuente de la PNC dijo a Efe que Escobar Martínez disponía de un arma de fuego y un explosivo plástico de uso militar conocido como C-4, con "capacidad suficiente para volar la mitad del edificio".
Una mujer no identificada que aseguró haber estado dentro del edificio en el momento en que entró Escobar Martínez dijo a la emisora de radio local Sonora que varios rehenes habían sufrido crisis nerviosa y que se teme por sus vidas.
Versiones no confirmadas por las autoridades señalaron que el agresor actúa "movido por los celos" y que su objetivo inicial era matar a su ex esposa y a la nueva pareja de esta, quienes supuestamente trabajan en una de las oficinas del edificio.
En esa planta funciona un centro de llamadas telefónicas en el cual se supone que trabajaba la ex esposa del agresor, quien se presume que también se encuentra entre los rehenes.
Fuente: EFE y AFP-NA