Se aprobó por amplia mayoría una nueva constitución socialista, en un giro a la izquierda que el presidente calificó de "histórico" y que le dará poderes para acelerar sus reformas socialistas
Con casi la mitad de los votos escrutados, el Tribunal Supremo Electoral contabilizaba un respaldo del 65,3% al proyecto constitucional, confirmando la tendencia arrojada por sondeos a boca de urna y un conteo rápido, mientras que el "No" sumaba un 27 por ciento.
La carta magna otorga al mandatario un mayor control sobre la economía y amplía su influencia sobre instituciones clave como las cortes y el Ejército. A su vez, con la victoria, el gobernante afianza su estabilidad al frente del pequeño país de 14 millones de habitantes, que ha visto caer a tres presidentes en la última década en medio de violentas protestas populares.
Al mismo tiempo, el mandatario es el primero de los autoproclamados socialistas del siglo XXI que logre modificar la carta magna, luego de que Chávez fracasara en un referendo en el 2007 y su aliado boliviano, el presidente Evo Morales, haya visto frenada su reforma constitucional por la resistencia de la oposición.
La nueva Constitución también abre la puerta a la reelección de Correa por dos nuevos períodos consecutivos, lo que enardeció a los desorganizados adversarios del Gobierno, que carecen de un líder nacional que los aglutine.
Al mismo tiempo, según el Poder Ejecutivo, la nueva carta magna promoverá una mayor participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, y asegura sustanciales incrementos en partidas sociales destinadas a educación y salud.
Las voces
Según la oposición, la nueva carta magna consagra un "peligroso hiperpresidencialismo", en tanto que la Iglesia la considera "abortista" y "contra la familia" porque establece que las familias "tienen derecho a decidir cuántos hijos tener" y permite las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Además, los adversarios de este ex profesor universitario advierten que el texto otorga atribuciones excesivas a un líder que consideran "dictatorial" y al que acusan de seguir los pasos radicales de su aliado venezolano, Hugo Chávez.
Mientras tanto, el venezolano dijo: "Desde aquí vaya nuestro saludo al Ecuador que se libera y a su líder el presidente Rafael Correa. ¡Viva el Ecuador libre, bolivariano, sucrista!". Sin embargo, pese a su sintonía política con Caracas, expertos ven a Correa como un socialista más moderado que ha alejado la posibilidad de nacionalizar los recursos naturales del país y que exhibe una crítica pragmática hacia Washington.
Por su parte, Correa señaló, desde una tarima en la ciudad de Guayaquil, donde se adjudicó una victoria que calificó de "histórica" frente a centenares de eufóricos seguidores que cantaban y ondeaban banderas nacionales, que "el Ecuador ha decidido un nuevo país, las viejas estructuras han sido derrotadas".
"Nunca más retrocederemos todo lo que hemos avanzado, jamás lo dejaremos perder" aseguró Correa luego del cierre de los comicios, adjudicandose la victoria.
Luego, agregó: "Juntos avancemos por la senda del cambio, del futuro, esto es lo que buscabamos".
Consciente de que sus promesas sociales necesitarán de grandes inversiones, el mandatario ha moderado su amenaza de cesar el pago de la deuda "ilegítima" y las duras negociaciones que lleva con las multinacionales en las que busca mayores ingresos para el Estado.
Tras 20 meses en el poder, el líder de 45 años conserva elevados niveles de popularidad, sobre todo entre la mayoría pobre del país a la que ha destinado multimillonarios proyectos sociales financiados con la renta petrolera, un factor que analistas consideran clave en los comicios del domingo.