El candidato neonazi de Alianza por el Futuro, Jörg Haider, obtendría el 5% de los votos, en las legislativas de Austria. La ultraderecha superaría el 30% y duplicaría el apoyó desde 2006. El rechazo a los inmigrantes es la bandera

Jörg Haider se confesó racista y antisemita
Un fantasma recorre Europa... Es el de la ultraderecha reaccionaria contra la inmigración masiva. Y hoy, el deleznable sentimiento de millones de ciudadanos europeos se expresará en las urnas de Austria, la tierra donde el comandante Guido Von List creo nada menos que la esvástica y donde el nazismo de nutrió de su ideario en los años '20 y '30.
En este contexto, los austríacos acuden a las urnas este domingo en unas elecciones parlamentarias anticipadas en las que se espera que la ultraderecha logre grandes avances, mientras que los dos principales partidos aparecían casi
empatados.
Los sondeos apuntan a un ascenso en el voto para la derecha de hasta el 25 por ciento y el hundimiento de los socialdemócratas y conservadores a menos de un 30 por ciento cada uno, lo que anticiparía largas negociaciones sobre una coalición de Gobierno que podría tener una vida tan breve como la última.
El candidato Heinz-Christian Strache, del Partido de la Libertad de la ultraderecha, podría alcanzar hasta el 20%, casi el doble que en el 2006, a lo que se podría sumar el 5% del grupo de derecha de Jörg Haider, Alianza por el Futuro de Austria.
Strache expresó su deseo de ser ministro del Interior y terminar con la inmigración, mientras que Haider se confesó xenófobo y antisemita en comicios anteriores.
Alrededor de 6,3 millones de personas están llamadas a las urnas en la república alpina, incluyendo a 200.000 jóvenes de entre 16 y 17 años, después de que se redujera la edad mínima desde los 18 años.
Como muestra del creciente desencanto con la política, las encuestas indicaban que un 40 por ciento de los votantes dudaban de que ningún partido pudiera resolver sus problemas, y hasta el 30 por ciento se mostraba indeciso sobre por quién votar.
La popularidad conjunta de los dos principales partidos, que se unieron en una coalición que se hundió en julio tras 18 meses de críticas y acusaciones mutuas que bloquearon las reformas, está en su nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial.
Los socialdemócratas, que encabezaban el Gobierno, parecen tener una ventaja ajustada después de que su nuevo líder, Werner Faymann, prometiera un paquete contra la inflación durante la campaña, aunque la diferencia está dentro del margen de error de los sondeos.
Fuente: Reuters