Su objetivo es que no se les reconozca como extranjeros, para ello recurren a operaciones quirúrgicas para occidentalizarse. No les importa gastarse entre 4.300 y 5.000 euros

Ecuatorianos, colombianos, centroamericanos son, principalmente, los que se atreven a pasar por el quirófano con el único fin de parecer más occidentales.
Por este motivo, los inmigrantes que viven en la región europea están comenzando a llenar las clínicas de estética. Se estima que la cifra podría llegar a 2.500 inmigrantes al año que optan por alcanzar unas facciones menos marcadas.
Al parecer, los sudamericanos que se animan a este cambio, no tienen problema en gastarse entre 4.300 y 500 euros en la intervención de cráneo y oreja.
"Con narices anchas y de tipo negroide se les levanta con un injerto de hueso del cráneo y cartilago, procedente de la oreja o las costillas. Los de Europa del Este, con caras planas y narices sin altura se les estrecha el apéndice", según ha detectado el doctor Pedro Pérez-Escariz.
Lo que pretenden es "que no se les reconozca como extranjeros y así pasar desapercibidos", explica el cirujano plástico José María Palacín.