Los parlamentarios franceses, reunidos en Congreso en el Palacio de Versalles, aprobaron, por un margen de un solo voto, la revisión de la Constitución impulsada por el jefe de Estado, Nicolas Sarkozy

De los 906 parlamentarios 576 diputados y 330 senadores franceses, 539 han votado a favor de la reformar, 357 en contra y ha habido 9 votos en blanco, que no entraban en el recuento, lo que ha servido para alcanzar la mayoría de tres quintos necesaria para aprobar la reforma.
De este modo, sin el apoyo de Jack Lang, ex ministro socialista, no podrían haber aprobado el texto, ya que hacía falta el 60% de los votos cuando la formación en el Gobierno, la UMP, y sus aliados centristas, sólo cuentan con el 58,5%.
A su vez, una gran sorpresa fue la reacción tras la ajustada votación, realizada en el Castillo de Versalles, al oeste de París, tras lo que los parlamentarios se levantaron y aplaudieron.
Los opositores a la reforma aseguran que conducirá a una mayor concentración del poder en manos del Ejecutivo de la República francesa, de acuerdo al diario El Mundo.
De haber fracasado en su intento, hubiese sido un duro golpe para el presidente. Pero para ello tuvo incluso que intervenir ante los miembros de su partido que se oponían a los cambios por creer que conducirán a un régimen presidencialista, contraria al espíritu de la V República instaurado por De Gaulle.
Alrededor de la mitad de los artículos de la actual Carta Magna cambiarían con esta reforma, que otorga al Parlamento más mecanismos de control e iniciativa para instaurar la posibilidad de celebrar referéndums por iniciativa popular.
Además, rechaza un principio de 1875 que prohibía la entrada del presidente en el Parlamento debido a la separación de poderes. De este modo, podrá persidir la sesión una vez al año, al estilo de los Estados Unidos. Además, el Jefe del Estado recibe una inmunidad casi total pero no puede estar en el cargo más de dos mandatos consecutivos.