Tanto desde el gobierno colombiano como la reciente liberada de las FARC y ex candidata a la presidencia colombiana salieron al cruce de las versiones que hablan de un posible pago a la guerrilla

El gobierno colombiano volvió a negar haber pagado a guerrilleros de las FARC por la liberación de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes, y consideró que las versiones que involucran un pago de 20 millones de dólares buscan desprestigiar el operativo militar realizado el miércoles.
El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, sostuvo que la "Operación Jaque", que culminó con la liberación de la ex candidata presidencial y de otros 14 secuestrados, "no tiene posibilidades de ser desprestigiada porque produjo los resultados que todos hemos visto".
Así volvió hoy, en declaraciones a periodistas en España, reproducidas por la agencia DPA, sobre las versiones lanzadas por la Radio Suiza Romanda en base a fuentes "cercanas a los acontecimientos", que indican que Colombia interceptó la fase final de una liberación negociada por terceros países a cambio de 20 millones de dólares para acaparar el rédito político.
La versión -dijo Santos- "cae por su propio peso", ya que para las FARC sería "mucho más humillante que uno de sus comandantes se venda por un puñado de dólares y entregue semejante tesoro que lo que sucedió, que es que fueron engañados".
El titular de la cartera de Defensa negó también que el comando que liberó a los rehenes hubiese utilizado emblemas de organizaciones internacionales en el rescate y explicó que "la orden era clara y perentoria, clarísima y categórica" en el sentido de no suplantar a ninguna organización.
La propia Betancourt también volvió hoy a validar el operativo, que el gobierno colombiano definió como de inteligencia y no militar, en base a las impresiones que vivió en ese momento.
La ex rehén dijo en París que el comandante Enrique, un dirigente de las FARC que se encargaba de vigilarla durante su cautiverio en la selva, no fue "comprado" por el gobierno de Bogotá para liberarla.
"Cuando lo vi (a Enrique) con las manos atadas, en el piso y con los ojos vendados, la expresión de su rostro y de su boca no eran la de alguien que ha sido comprado: había sido humillado", aseguró Betancourt a la red televisiva France 3, según reprodujo la agencia de noticias ANSA.
El comandante Enrique fue arrestado por el ejército colombiano, junto a otro dirigente de las FARC, en el marco de la "Operación Jaque".
"Era un hombre de una maldad y una crueldad realmente especial. Lo conocí bien y sabía qué cosa decirle y en qué momento para obtener un tipo de reacción u otra", explicó Betancourt sobre Enrique para reforzar su rechazo a la posibilidad de un rescate pagado.
Sobre esta versión, alimentada ayer por varios medios de prensa, la senadora opositora colombiana Piedad Córdoba marcó la necesidad de "esperar que las FARC hablen y den la posibilidad de saber qué fue lo que realmente ocurrió".
No obstante, la legisladora, quien impulsa el canje humanitario de rehenes por guerrilleros presos, fue crítica con la operación, en particular por la "utilización indebida de los símbolos del derecho internacional humanitario".
"Ya nadie podría creer en un momento determinado cuando se pueda rescatar o hacer algún operativo humanitario en países donde hay conflicto si es verdad o no es verdad" que están actuando organismos como la Cruz Roja, precisó Córdoba en declaraciones al informativo de Canal 7 de Buenos Aires.
La ex candidata presidencial, que se encuentra desde ayer en París, donde fue recibida por el presidente Nicolás Sarkozy, se sometió hoy a chequeos médicos en el hospital Val de Grace, cuyos resultados fueron "tranquilizadores", informó Astrid Betancourt, hermana de la ex rehén, quien indicó que se realizarán pruebas complementarias a las realizadas hoy, reportó la agencia ANSA.
El enviado del telenoticiero colombiano RCN informó desde la entrada del hospital que según los resultados de los exámenes "Ingrid nunca padeció de hepatitis", una enfermedad que se dijo repetidamente era la principal causa de sus dolencias como rehén en las selvas del sur de Colombia.
Según el informativo de Caracol, que también tiene enviados en París, a Betancourt se le practicarán "pruebas sicológicas" para determinar si sufrió traumas o secuelas por el maltrato al que fue sometida durante su cautiverio de casi siete años.
Betancourt permanecerá en Europa hasta el 14 de julio, período que aprovechará para estar con sus hijos y familiares, y visitar al papa Benedicto XVI la próxima semana.
A su regreso a Colombia, la ex senadora participará el 20 de julio, día de la independencia colombiana, de las marchas programadas en casi todos los municipios del país para exigir que las FARC liberen sin condiciones a los secuestrados en su poder.
Betancourt se propone dedicarse a trabajar por la libertad de los demás secuestrados, para lo cual instó a los comités que en Europa lucharon por su liberación para que se mantengan activos.
Algunos rumores de prensa indican que Betancourt podría integrar como vicepresidenta la fórmula hacia un tercer período del presidente Álvaro Uribe o candidatearse para presidenta.
Cuando fue secuestrada en febrero de 2002, la política mostraba intenciones de voto cercanas al uno o dos por ciento, en tanto una encuesta realizada tras su liberación arrojó que su índice de popularidad es del 71 por ciento, sólo superada por Uribe, que consiguió una cifra récord de 91,4 por ciento.
Fuente: Télam